Bolivia avanza hacia la certificación internacional de sus áreas protegidas, 11 están en el proceso
Bolivia avanza en la implementación de la Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un estándar global que reconoce y certifica a las áreas protegidas que...
Bolivia avanza en la implementación de la Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), un estándar global que reconoce y certifica a las áreas protegidas que alcanzan resultados exitosos, equitativos y sostenibles en la conservación de la biodiversidad.
Actualmente, 10 de las 24 áreas protegidas nacionales de Bolivia están en carrera para obtener la certificación de la Lista Verde y cuatro ya pasaron a la fase de candidatura. A este proceso se suma una de las Unidades de Conservación del Patrimonio Natural del departamento de Santa Cruz.
El proceso nacional comprende actualmente 10 áreas protegidas nacionales y un área protegida departamental: el PN y ANMI Kaa-Iya del Gran Chaco; la Reserva de Biosfera Estación Biológica del Beni; la Reserva Nacional de Vida Silvestre Amazónica Manuripi; el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi; el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis; el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado San Matías; el Área Natural de Manejo Integrado El Palmar; el Parque Nacional Noel Kempff Mercado; el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Serranía del Aguaragüe; y la Reserva de Vida Silvestre de Ríos Blanco y Negro, de carácter departamental. La evaluación considera cuatro pilares fundamentales: buena gobernanza, diseño y planificación sólidos, manejo efectivo y resultados de conservación verificables.
Para Cecilia Miranda, directora del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP), la certificación internacional representa un reconocimiento que exige mejorar la efectividad de manejo de cada área protegida. “Es más que un cartón que nos abre puertas para muchas cosas, es un proceso de mejora continua con indicadores que demuestran que las AP hacen un manejo efectivo en su gestión”, señaló.
Miranda explicó que Bolivia lleva cinco años trabajando en este proceso y que, aunque se trata de un camino largo, el SERNAP lo ha asumido como un compromiso institucional. Las áreas protegidas postuladas cuentan con planes de mejora y son evaluadas por expertos nacionales e internacionales para revisar el cumplimiento de los indicadores establecidos.
“Tenemos la esperanza de tener una certificación que nos afiance la confianza y la credibilidad de que las AP sí están cumpliendo su misión y que sí estamos contribuyendo a la conservación del patrimonio natural y cultural de todos los bolivianos”, afirmó.
El proceso también tiene relevancia para la cooperación internacional. La postulación y certificación a la Lista Verde constituye uno de los indicadores vinculados a los desembolsos de un apoyo presupuestario de la Unión Europea de 26 millones de euros, destinado, entre otros aspectos, a fortalecer acciones de adaptación al cambio climático y conservación de la biodiversidad.
En este marco, en el mes de agosto, se desarrolló un encuentro destinado a generar una visión común entre los distintos actores vinculados a la Lista Verde y compartir el compromiso del país para avanzar hacia una gestión más efectiva de sus áreas protegidas bajo altos estándares internacionales. El evento fue organizado por el SERNAP, con el apoyo de la Unión Europea y The Pew Charitable Trusts.
La reunión contó con la participación de expertos internacionales de la UICN, responsables de la Lista Verde, representantes de la Dirección de Conservación del Patrimonio Natural (DICOPAN) de la Gobernación de Santa Cruz, responsables y cuerpos de protección de distintas áreas protegidas nacionales y subnacionales, instituciones de apoyo y el grupo de expertos nacionales en Lista Verde (EAGL). También participaron especialistas de Chile y Argentina, quienes compartieron sus experiencias en la implementación del estándar.
De acuerdo con Thierry Lefebvre, gerente del Programa de la Lista Verde de la UICN, el estándar ya ha llegado a más de 60 países y funciona no solo como una herramienta de reconocimiento, sino también como un camino de mejoramiento continuo.
Lefebvre destacó además que Bolivia es un país piloto en la implementación de la Lista Verde, debido a que adoptó el estándar como marco de referencia nacional y lo institucionalizó mediante una resolución administrativa. “No se enfocó solo en la certificación, sino en usar al estándar como un marco nacional para mejorar la gestión de las AP”, explicó.
La Lista Verde comenzó a ser desarrollada por la UICN en 2012 con el propósito de identificar, reconocer y promover áreas protegidas conservadas, bien manejadas y con una gobernanza equitativa, capaces de alcanzar resultados efectivos para la biodiversidad, los valores culturales y los servicios ecosistémicos.
Para Zornitza Aguilar, Oficial de Áreas Protegidas y Conservación y Coordinadora Regional de la Lista Verde para la Oficina Regional de la UICN para América del Sur, Bolivia reúne condiciones importantes para avanzar en este proceso, entre ellas la voluntad, el compromiso, el acompañamiento de mentores voluntarios y el apoyo de la cooperación.
En Sudamérica ya existen 13 áreas protegidas certificadas, según la UICN. La experiencia regional muestra que el proceso puede generar transformaciones en la gestión de las áreas, fortalecer su resiliencia, incrementar su reconocimiento público y contribuir a movilizar mayores recursos. El caso del área protegida Cerro Castillo, en Chile, fue citado como ejemplo de un proceso que permitió mejorar el presupuesto, incrementar el número de guardaparques y fortalecer la infraestructura.
El encuentro de agosto permitió avanzar en la construcción de una visión país sobre la efectividad del manejo de las áreas protegidas y en la definición de hojas de ruta para continuar con el proceso de Lista Verde. El desafío ahora es consolidar las mejoras en la gestión, fortalecer las alianzas y lograr que este estándar contribuya a una conservación efectiva y sostenible del patrimonio natural y cultural de Bolivia.


