CAINCO plantea una hoja de ruta ante el riesgo de una crisis energética
El país debe pasar de los diagnósticos a prioridades concretas para enfrentar la crisis.
El director del Centro Boliviano de Economía (CEBEC) de CAINCO, Pablo Mendieta, planteó que el país debe pasar de los diagnósticos a prioridades concretas para enfrentar la crisis económica y advirtió que Bolivia podría enfrentar dificultades en la generación de electricidad en los próximos dos o tres años si no se adoptan medidas sobre el gas.
La posición fue expuesta después del foro económico organizado por CAINCO, donde el sector empresarial presentó al presidente Rodrigo Paz su denominado Libro Blanco, que reúne cinco capacidades y cinco prioridades de política pública.
Del diagnóstico a las acciones
Mendieta explicó que el principal desafío ahora no es identificar nuevamente los problemas, sino establecer cómo se los resolverá, quién estará a cargo y en qué plazo.
“Hay muchos diagnósticos, hay muchas propuestas, pero la pregunta relevante que debemos hacernos ahora es el cómo hacerlo y cómo apresurar los pasos”, afirmó Mendieta.
En ese sentido, señaló que el Libro Blanco busca plantear una forma de avanzar desde el sector privado y no constituye un mensaje dirigido exclusivamente al Gobierno. Aclaró que dificultades como el combustible o el mercado cambiario corresponden a problemas del país y del Estado boliviano.
La propuesta, según explicó, apunta a dejar atrás las listas extensas de demandas y concentrarse en pocas prioridades que puedan ser destrabadas y evaluadas.
“Definir qué queremos destrabar básicamente, quién responde, en qué plazo y cómo medimos el avance”, planteó el director del CEBEC.
Mendieta también destacó la presencia del presidente Paz en el foro y consideró relevante que el jefe de Estado escuche directamente las propuestas del sector empresarial.
La advertencia sobre la energía
Entre los riesgos que identificó para los próximos años, Mendieta puso el foco en la generación de electricidad debido a la dependencia del gas para la generación térmica.
Advirtió que, si no se toman medidas contundentes sobre la producción de gas, el país podría enfrentar una reducción de su capacidad de generación en un horizonte de dos a tres años.
“En 2 o 3 años, si tenemos una matriz energética que depende del gas para la generación térmica y no estamos haciendo algo contundente con el gas, en 2 o 3 años vamos a estar con menos producción de energía eléctrica”, señaló.
El economista explicó que una eventual falta de electricidad tendría una manifestación diferente a los problemas actuales de abastecimiento, porque no se traduciría en filas, sino en cortes de energía.
“Ahí no se hacen filas, ahí hay corte de energía eléctrica, corte de luz como le decimos en términos coloquiales”, afirmó.
Combustible: una solución que no sería solo de dólares
Sobre la crisis de carburantes, Mendieta sostuvo que el Libro Blanco plantea revisar si las medidas actuales están resolviendo el problema o simplemente administrando la emergencia.
“Tal vez estamos administrando la crisis y no estamos creando una solución”, afirmó.
A su criterio, la respuesta debe analizar aspectos operativos, técnicos y organizacionales, además de la disponibilidad de divisas. También consideró necesario que las medidas sean claras, coherentes y transparentes para recuperar credibilidad.
Respecto a la inflación, señaló que el acumulado de alrededor del 3% hasta agosto no constituye actualmente el principal problema, aunque reconoció que existen presiones que deben ser consideradas hacia adelante.
El tiempo para actuar
Mendieta sostuvo que el margen para tomar decisiones es reducido y que la urgencia no corresponde únicamente al Ejecutivo, sino también a la Asamblea Legislativa.
Señaló que la economía enfrenta una caída de ingresos y una contracción de la producción boliviana estimada entre 3,5% y 4%, mientras varias de las medidas necesarias requieren tratamiento legislativo.
“Muchas de las cosas y de los problemas que tenemos están en la Asamblea”, afirmó.
Por ello, sostuvo que el tiempo político para responder a las dificultades económicas y estructurales es limitado.
“El tiempo político para todos nos queda supercorto”, concluyó Mendieta.


