El petróleo volvió a superar la barrera de los 100 dólares por barril debido a la intensificación del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, lo que genera un fuerte temor sobre la seguridad de las rutas marítimas, los buques comerciales y las instalaciones energéticas a nivel global.
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Durante la jornada del 10 de septiembre de 2026 (11:47 —04), el barril de WTI estadounidense registró máximos intradiarios de entre 100,27 y 100,88 dólares, cotizando cerca de los 99,27 dólares con una subida aproximada del 3,4%. Por su parte, el Brent de referencia internacional avanzó un 3,3%, situándose entre 104,57 y 104,99 dólares por barril.
Factores que impulsan la escalada del crudo
El motor central del incremento de precios es la amenaza de interrupción prolongada en el transporte de crudo desde Medio Oriente. En los últimos días se han registrado ataques directos contra petroleros y buques mercantes en el Golfo Pérsico, incluyendo fuego incapacitante reportado por agencias marítimas británicas.
A esto se suman incursiones atribuidas a los rebeldes hutíes, aliados de Teherán, contra infraestructura energética en Arabia Saudita. Esta serie de incidentes —junto al ataque a un petrolero con cerca de 2 millones de barriles de fueloil iraquí en aguas territoriales de Irak— expande el riesgo operativo hacia el mar Rojo, el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
El estrecho de Ormuz: punto crítico del comercio energético
El estrecho de Ormuz representa el paso marítimo estratégico más importante para el comercio mundial de hidrocarburos. Antes de la reanudación de las hostilidades, por este punto transitaban entre 8 y 9 millones de barriles diarios; sin embargo, las estimaciones tras la escalada sitúan el flujo actual por debajo de los 2 millones de barriles al día.
El tránsito de embarcaciones refleja un descenso severo: recientemente solo seis buques de carga atravesaron el estrecho en una jornada, frente al promedio habitual de 12 embarcaciones registrado durante los diez días previos. Esta restricción de flujo fuerza a las refinerías y comercializadoras a buscar cargamentos alternativos, extender rutas de navegación y asumir mayores costos de seguro de transporte.
Elementos que frenan una mayor subida y presión en el mercado físico
Pese al repunte violento, el aumento del crudo ha encontrado ciertos diques de contención temporales:
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Rutas alternativas: Países del Golfo como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait mantienen parte de sus envíos utilizando transferencias entre buques y puertos fuera del área de conflicto.
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Aumento de oferta en América: Se proyecta que Estados Unidos, Canadá y Guyana aporten conjuntamente 1,4 millones de barriles diarios adicionales durante 2026.
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Debilidad en la demanda global: La transición al transporte eléctrico, el mayor uso de carbón en la industria química y la desaceleración económica, sobre todo en China, han moderado el consumo. Las exportaciones totales de Medio Oriente han descendido a 9 millones de barriles diarios frente a los 20 millones previos al conflicto.
Sin embargo, el mercado físico para entregas inmediatas exhibe tensiones más agudas que los contratos futuros. El Brent físico cotiza por encima de los 100 dólares desde el 3 de septiembre, mientras que las primas de los crudos Dubái y Omán superaron los 20 dólares por barril. La presión es crítica en los refinados: el diésel europeo bordea los 199 dólares por barril y su margen de refinación trepó a 78,90 dólares por barril a inicios de septiembre, superando con creces los promedios de 21 dólares en 2025 y 19,52 dólares en 2024.
Impacto global y proyecciones de las entidades financieras
La permanencia del petróleo sobre los 100 dólares amenaza con desatar una nueva ola inflacionaria en naftas, diésel y combustible de aviación, encareciendo la logística, la producción industrial y los alimentos. Esto podría forzar a los bancos centrales a extender políticas de tasas de interés elevadas, castigando la renta variable y deteriorando las cuentas externas de los países importadores netos de energía. Paralelamente, el mercado gasífero europeo sufre volatilidad, con el contrato TTF superando los 80 euros por megavatio-hora debido a las bajas reservas estacionales.
Frente a este escenario, Goldman Sachs advirtió que el crudo podría escalar a los 120 dólares por barril si los ataques a barcos se intensifican y bloquean la zona del Golfo. Sin embargo, su escenario base prevé el Brent en 85 dólares y el WTI en 80 dólares para diciembre de 2026, asumiendo un reordenamiento progresivo de las rutas. Morgan Stanley, en tanto, estima un precio promedio del Brent cercano a los 100 dólares durante el cuarto trimestre de 2026.


