La caída del crecimiento económico de Bolivia es parte del costo del ajuste aplicado por el Gobierno de Rodrigo Paz, según el exministro de Economía José Gabriel Espinoza, quien defendió la reducción del gasto público y sostuvo que el país necesita avanzar hacia una nueva etapa centrada en la inversión privada, la producción y la generación de empleo.
Table Of Content
- La reducción del gasto público y las empresas estatales
- Espinoza defiende la eliminación del subsidio a la gasolina
- El dólar dependerá de la producción y las exportaciones
- Inflación: la cifra oficial y lo que sienten las familias
- La ley de inversiones sigue pendiente
- Espinoza descarta presiones para dejar el Gobierno
“Esta caída en el crecimiento es el costo del ajuste. Es el costo de la transparencia que estamos empezando a tener en la economía”, afirmó Espinoza en una entrevista con Asuntos Centrales, en la que abordó la situación económica del país, la eliminación de los subsidios a los combustibles, el comportamiento de la inflación y las reformas pendientes.
El exministro sostuvo que la contracción económica debe analizarse en el contexto de las medidas adoptadas para reducir el gasto estatal y corregir los desequilibrios de la economía. Como parte de ese proceso, destacó la reducción del gasto corriente de las empresas públicas y la ausencia de nuevos aportes de capital a esas compañías durante el periodo al que hizo referencia.
Según Espinoza, el crecimiento registrado en años anteriores estuvo impulsado en buena medida por el gasto público, incluso cuando algunas inversiones estatales no generaban beneficios proporcionales para la población.
“Lamentablemente, en macroeconomía, si el Gobierno gasta, compra un ladrillo y lo pone en esta mesa, eso cuenta como inversión y ese ladrillo que no tiene ninguna utilidad suma al PIB”, señaló.
El exministro consideró que el ajuste está modificando esa dinámica. Sin embargo, reconoció que la estabilización de las variables macroeconómicas no elimina las dificultades que enfrentan las familias en su vida cotidiana.
La reducción del gasto público y las empresas estatales
Espinoza afirmó que durante la gestión del Gobierno se redujo el gasto corriente de las empresas públicas en más de 2.000 millones de bolivianos. También aseguró que esas compañías no recibieron nuevos aportes de capital durante el año al que se refirió en la entrevista.
Para el exministro, estas medidas forman parte de un cambio en la administración de los recursos públicos y explican parte de la reducción del crecimiento económico.
Sobre el cierre de empresas estatales deficitarias, reconoció que el proceso requiere cumplir procedimientos administrativos y legales. Explicó que una parte de esas compañías fue creada mediante leyes, por lo que su cierre depende también de decisiones del Parlamento.
En otros casos, sostuvo, el Gobierno debe encontrar mecanismos para cerrar las empresas sin que los activos públicos representen una pérdida para el país.
Espinoza señaló que el Ejecutivo había emitido un decreto para establecer los pasos del proceso de cierre y mencionó que el consejo encargado de las empresas públicas debía abordar el tema.
De esa manera, defendió la necesidad de racionalizar el gasto estatal, aunque reconoció que la ejecución de estas medidas depende de procedimientos institucionales y de la coordinación entre el Gobierno y la Asamblea Legislativa.
Espinoza defiende la eliminación del subsidio a la gasolina
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la subvención a los combustibles. Espinoza afirmó que Bolivia debe avanzar hacia su eliminación por razones de responsabilidad fiscal y negó que se trate de una exigencia directa del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“El tema de la gasolina, salir del subsidio no tiene que ver con un acuerdo con el Fondo, tiene que ver con responsabilidad fiscal”, sostuvo.
El exministro argumentó que el subsidio beneficia proporcionalmente más a quienes utilizan vehículos particulares que a las personas que dependen del transporte público.
Según su explicación, quienes tienen un vehículo pueden recibir entre cuatro y ocho veces más subsidio que quienes utilizan el transporte público. Por ello, consideró que el sistema termina destinando una mayor proporción de recursos a sectores con más capacidad económica.
“Estamos subsidiando a los que más tienen”, afirmó.
Espinoza sostuvo que los recursos destinados a la subvención podrían utilizarse para atender otras necesidades, como educación, salud e infraestructura. No obstante, advirtió que la eliminación del subsidio debe aplicarse en un momento en el que el impacto sobre las familias de menores ingresos sea el menor posible.
El exministro también explicó que el encarecimiento internacional del diésel complicó los planes iniciales del Gobierno para avanzar hacia un sistema de precios fluctuantes.
Recordó que, cuando se modificaron los precios de los combustibles en diciembre, se había previsto avanzar posteriormente hacia un esquema que permitiera variaciones según las condiciones del mercado. Sin embargo, atribuyó las dificultades posteriores al conflicto internacional en torno a Irán y a las restricciones de oferta de petróleo y combustibles.
Espinoza sostuvo que Bolivia pasó de exportar energía a depender de las importaciones, una situación que limita su capacidad para aislarse de las variaciones de los precios internacionales.
El dólar dependerá de la producción y las exportaciones
Sobre el régimen cambiario, Espinoza afirmó que Bolivia atraviesa una transformación después de más de 40 años de un sistema en el que el Estado intervenía para determinar el tipo de cambio.
Explicó que el nuevo régimen flotante hace que la estabilidad cambiaria dependa en mayor medida del mercado y de las condiciones que tenga el sector productivo para generar divisas.
“De aquí para adelante la estabilidad cambiaria va a depender de que el exportador, el productor, el que produce cosas para evitar importar, tenga las condiciones para producir y para trabajar”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo que las políticas tributarias, fiscales y financieras deben estar alineadas para facilitar la producción y las exportaciones.
También destacó los cambios en la estructura institucional del Banco Central de Bolivia, que, según explicó, debe pasar de las metas de agregados monetarios a un esquema de metas de inflación.
El objetivo, señaló, es preservar el poder adquisitivo del boliviano mediante herramientas técnicas y reglas claras para las intervenciones en el mercado cambiario.
Durante la entrevista, Espinoza destacó que, según los datos mencionados por el entrevistador, el Banco Central había intervenido una vez con 8 millones de dólares para evitar una mayor subida del tipo de cambio. A su juicio, ese mecanismo debe operar de acuerdo con reglas preestablecidas que den certidumbre al mercado.
Inflación: la cifra oficial y lo que sienten las familias
Consultado sobre las críticas a las cifras oficiales de inflación, Espinoza defendió el método utilizado para calcular el indicador y afirmó que responde a estándares aplicados internacionalmente.
Sin embargo, reconoció que la inflación que mide el Instituto Nacional de Estadística (INE) puede diferir de la percepción de cada familia, debido a que los hogares tienen distintos hábitos de consumo y composiciones de gasto.
“La sensación de que esa cifra no refleja fielmente lo que yo siento en mi bolsillo es absolutamente correcta”, afirmó.
El exministro explicó que el indicador mide el aumento sostenido y generalizado de los precios, por lo que las variaciones de productos específicos no necesariamente representan el comportamiento de toda la economía.
Como ejemplo, mencionó el incremento del precio del pollo registrado semanas antes de la entrevista y señaló que posteriormente se había producido una estabilización.
Espinoza sostuvo que la desaceleración de la inflación constituye una señal favorable, aunque reconoció que algunos precios pueden seguir subiendo y afectar de manera diferente a cada hogar.
La ley de inversiones sigue pendiente
Para Espinoza, el siguiente paso después de la estabilización económica debe ser la llegada de inversiones privadas que permitan impulsar la producción y generar empleo.
El exministro consideró que el financiamiento de organismos internacionales contribuye a fortalecer las reservas y las cuentas públicas, pero también a recuperar la confianza de los inversionistas en Bolivia.
Recordó que el país había quedado al margen de los escenarios internacionales de inversión durante los últimos 20 años y vinculó esa situación con las nacionalizaciones y la incertidumbre sobre contratos y reglas de juego.
En ese contexto, destacó que Bolivia había mejorado su calificación de riesgo en dos ocasiones en menos de un año, según señaló durante la entrevista.
No obstante, advirtió que el proceso de recuperación de la confianza debe acompañarse con reformas legales que faciliten la llegada de capital privado.
Espinoza recordó que entregó el proyecto de ley de inversiones el 11 de agosto y que, hasta la fecha de la entrevista, la norma todavía no había sido tratada por el Parlamento.
También mencionó los retrasos en la aprobación de otras iniciativas económicas, como la ley del presupuesto y la ley de alivio tributario.
“Es urgente que el Parlamento empiece a trabajar a un ritmo que nos permita avanzar en los cambios”, afirmó.
El exministro sostuvo que el financiamiento internacional fue una condición necesaria para estabilizar la economía, pero que la tarea del Gobierno durante el próximo año debería centrarse en atraer inversiones al país.
Espinoza descarta presiones para dejar el Gobierno
En el plano político, Espinoza aseguró que su salida del Ministerio de Economía fue voluntaria y descartó que el presidente Rodrigo Paz hubiera ejercido presión para que dejara el cargo.
Explicó que consideró necesario dar un paso al costado y permitir que el trabajo realizado durante su gestión tuviera continuidad.
También destacó la preparación de su sucesor, Cristian Espinoza, a quien calificó como un profesional con experiencia en el sector público y capacidad para resolver problemas.
El exministro afirmó que mantiene una buena relación con el presidente y que comparte gran parte de su visión sobre el rumbo del país. Señaló que continúa conversando con Paz y que está dispuesto a colaborar desde fuera del Gobierno si el mandatario lo considera necesario.
Consultado sobre los cambios en el gabinete y las críticas de antiguos aliados del oficialismo, Espinoza sostuvo que lo importante es el cumplimiento de la agenda gubernamental y defendió la posibilidad de que existan posiciones diferentes dentro de la democracia.
Al cierre de la entrevista, recomendó al presidente mantener el foco en las prioridades institucionales, políticas y económicas, sin acelerar medidas innecesariamente por efecto de las críticas.
Para Espinoza, el ajuste y la estabilización constituyen una primera etapa. El desafío pendiente es que ese proceso permita recuperar la inversión privada, fortalecer la producción y generar empleo.


