Roger Banegas, exdirector del Banco Central de Bolivia (BCB), explicó que el financiamiento del déficit fiscal con recursos internos puede reducir la liquidez disponible para los préstamos bancarios. En entrevista con Mónica Salvatierra, en el programa Desayuno Informado de Asuntos Centrales, analizó los efectos de la política económica, la desaceleración del crédito y los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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El economista señaló que la evolución del sistema financiero debe analizarse en relación con el contexto económico del país. Entre los factores que inciden en el crédito mencionó tanto la menor demanda de financiamiento como las restricciones de liquidez que pueden enfrentar las entidades financieras.
El financiamiento del Estado y la liquidez bancaria
Banegas explicó que el Gobierno ha recurrido a fuentes internas para financiar parte de sus necesidades fiscales, incluidos recursos canalizados mediante entidades financieras y la Gestora Pública a través de bonos del Tesoro.
Según su análisis, cuando estos recursos se destinan al financiamiento estatal, dejan de estar disponibles para otros usos, como los préstamos a empresas y familias. Este mecanismo puede reducir la liquidez del sistema financiero y limitar la capacidad de las entidades para colocar nuevos créditos.
El economista también relacionó la desaceleración crediticia con la menor actividad económica. Como ejemplo, mencionó una contracción de entre el 3% y el 4% en el crédito de vivienda social, un segmento vinculado al desempeño de la construcción y del mercado inmobiliario.
Los créditos reprogramados y el riesgo de mora
Durante la entrevista, Banegas diferenció la morosidad efectiva de los préstamos reprogramados. De acuerdo con las cifras que citó, la mora se situaba alrededor del 2,3%, mientras que la cartera reprogramada superaba el 13%.
Sin embargo, aclaró que ambos indicadores no son equivalentes. Parte de los créditos reprogramados corresponde a prestatarios que solicitaron modificaciones en sus condiciones de pago por dificultades económicas, bloqueos y conflictos sociales.
Por ello, sostuvo que no se puede considerar que toda la cartera reprogramada esté en riesgo de incumplimiento. Al mismo tiempo, reconoció que dentro de ese conjunto existen operaciones cuyo pago podría verse comprometido.
La distinción es relevante para interpretar la situación del sistema financiero: el porcentaje de créditos reprogramados, por sí solo, no permite establecer qué proporción terminará convirtiéndose en mora efectiva.
¿Qué puede pasar con las tasas de interés?
Otro de los temas abordados fue la posible flexibilización de las tasas de interés en el marco de los compromisos vinculados al acuerdo con el FMI.
Banegas sostuvo que las tasas reguladas en Bolivia no reflejan plenamente, a su criterio, el riesgo económico del país. Para explicar su posición, señaló que el costo del financiamiento para el Estado influye en las condiciones a las que pueden acceder los bancos y, posteriormente, sus clientes.
Desde esa perspectiva, consideró que una eventual liberalización de las tasas podría derivar en mayores costos para los prestatarios. No obstante, la entrevista no establece que los intereses vayan a aumentar de manera uniforme en todos los créditos, ya que las condiciones dependen de diversos factores.
El economista también explicó que el acuerdo con el FMI contempla compromisos relacionados con la intervención del Banco Central en el mercado cambiario, el financiamiento al Gobierno y la revisión de las tasas de interés, entre otras medidas.
El acuerdo con el FMI y los ajustes fiscales
Banegas consideró que el financiamiento externo puede contribuir a aliviar las presiones económicas, aunque advirtió que los recursos previstos no serían suficientes, por sí solos, para resolver la crisis.
Durante el programa mencionó un financiamiento de aproximadamente 1.900 millones de dólares, distribuido en 11 desembolsos sujetos al cumplimiento de condiciones. También señaló que el acceso a recursos de organismos como la CAF y el Banco Interamericano de Desarrollo podría ampliar el financiamiento disponible.
Según su explicación, los desembolsos están vinculados al cumplimiento de compromisos económicos. Entre ellos mencionó la reducción del financiamiento del Banco Central al Gobierno, la revisión del gasto público y de las empresas estatales, así como cambios previstos en las subvenciones.
La aplicación de estas medidas dependerá de las condiciones acordadas y de las decisiones que adopte el Gobierno.
El acceso al crédito, un indicador clave
El análisis presentado por Banegas pone el foco en la relación entre las necesidades de financiamiento del Estado, la liquidez de las entidades financieras y la actividad económica.
La evolución del crédito dependerá de factores como la demanda de préstamos, la disponibilidad de recursos para las entidades y el comportamiento de la economía. Por su parte, las tasas de interés podrían verse influidas por los cambios regulatorios y por las condiciones de financiamiento.
Para las familias y empresas, estos factores son relevantes al momento de solicitar un préstamo, evaluar su capacidad de pago o planificar nuevas inversiones.
Las explicaciones del economista ofrecen una perspectiva sobre los posibles efectos de la política fiscal y los compromisos con el FMI en el sistema financiero boliviano. Sus proyecciones, sin embargo, deben distinguirse de los resultados que se confirmen posteriormente mediante datos oficiales.


