El exministro de Economía José Gabriel Espinoza volvió a quedar en el centro de la discusión política por su relación con el presidente Rodrigo Paz y el papel de Samuel Doria Medina dentro del escenario gubernamental. Sus declaraciones previas, sumadas a las críticas públicas del empresario al Ejecutivo, reabren el debate sobre la influencia política en el Gobierno y la relación entre antiguos aliados.
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El antecedente más directo se remonta al 23 de julio de 2026, cuando Espinoza afirmó en una entrevista con La Razón que su colaboración con Doria Medina había concluido después de la campaña electoral de 2025. En esa misma conversación, sostuvo que mantenía una relación de confianza con Rodrigo Paz.
La declaración marcó una distinción entre su anterior vínculo político con el empresario y su relación con el mandatario, con quien posteriormente asumió responsabilidades en el área económica del Ejecutivo.
Espinoza, sin embargo, ya no forma parte del gabinete. Fue destituido en agosto de 2026, después de que la Asamblea Legislativa aprobara una moción de censura en su contra.
La disputa por la influencia dentro del Gobierno
Las diferencias entre Samuel Doria Medina y el Ejecutivo se hicieron más visibles el 6 de octubre, cuando el empresario cuestionó la conducción gubernamental y afirmó que el Gobierno estaba bajo el control de un denominado “grupo palaciego”.
Doria Medina también vinculó la salida de José Luis Lupo del gabinete y su posterior decisión de no asumir la embajada ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) con problemas de gestión y presuntas irregularidades. Esas afirmaciones corresponden a sus declaraciones públicas y no deben interpretarse como hechos judicialmente establecidos.
Sus cuestionamientos abrieron interrogantes sobre quiénes participan en las decisiones del Ejecutivo, qué influencia conservan los actores que respaldaron el proyecto político de Paz y cómo se distribuye el poder dentro del Gobierno.
En ese contexto, las declaraciones anteriores de Espinoza cobran relevancia porque el exministro ya había marcado distancia de Doria Medina después de la campaña electoral y había destacado su relación con el presidente.
No obstante, los antecedentes disponibles no permiten concluir por sí solos que exista una ruptura definitiva entre Paz y Doria Medina ni establecer cuál es actualmente el grado de coordinación política entre ambos.
Espinoza defiende el reordenamiento económico
El exministro también se refirió a la situación económica del país en declaraciones publicadas el 8 de octubre. En esa oportunidad, defendió el reordenamiento económico impulsado por el Gobierno y sostuvo que la contracción actual responde, en parte, a la reducción del gasto público.
La explicación sitúa el ajuste fiscal como uno de los factores que inciden en la actividad económica. Sin embargo, atribuir la contracción exclusivamente a esa política requeriría considerar otros indicadores y factores que afectan la producción, el consumo y la inversión.
El debate económico también tiene una dimensión política. Las medidas de ajuste, sus efectos sobre los hogares y las empresas, y las diferencias sobre la gestión del Ejecutivo forman parte de las tensiones que atraviesan al Gobierno.
La salida de Espinoza del Ministerio de Economía no ha eliminado su presencia en esa discusión. Sus declaraciones permiten conocer su posición sobre el rumbo económico, aunque no bastan para determinar cuál es su influencia actual en las decisiones gubernamentales.
Una relación política que todavía deja preguntas abiertas
El vínculo entre Rodrigo Paz, Samuel Doria Medina y José Gabriel Espinoza reúne tres trayectorias que coincidieron durante la campaña electoral de 2025, pero que después tomaron caminos diferentes.
Espinoza aseguró en julio que su colaboración con Doria Medina había terminado tras la campaña y destacó la confianza que mantenía con Paz. Meses después, el empresario cuestionó públicamente al Gobierno y planteó dudas sobre su conducción política.
La secuencia alimenta preguntas sobre la relación entre el presidente y uno de los actores empresariales que participaron en el escenario político previo a la gestión actual. Sin embargo, para determinar si existe una ruptura entre ambos o una disputa concreta por el control de las decisiones del Ejecutivo, se necesitan declaraciones actuales y verificables de los involucrados.
Hasta ahora, los antecedentes permiten establecer que hay diferencias públicas entre Doria Medina y el Gobierno, que Espinoza había marcado distancia de su antigua colaboración con el empresario y que el exministro defiende el reordenamiento económico. No permiten, en cambio, atribuirle nuevas críticas a Doria Medina ni confirmar el contenido de un diálogo reciente entre Espinoza y Paz sin contar con la entrevista o publicación original.
La pregunta política permanece abierta: ¿cómo se distribuye la influencia dentro del Gobierno de Rodrigo Paz y qué papel conservan los actores que acompañaron su llegada al poder?


