El 26 de octubre de 2026, Brasil se despertará con nuevo presidente desde el primero de enero de 2027 hasta el 31 de diciembre de 2031. Y la América debajo del Río Bravo también tendrá una revisión de liderazgos. Empecemos con Brasil.
Harán dos semanas mañana domingo que Brasil fue a las urnas para renovar las primeras autoridades, los miembros del Congreso Nacional, gobernadores y vicegobernadores y las asambleas legislativas de todas las unidades federativas. En el Congreso, en el Senado el Partido Liberal (PL) de Bolsonaro ganó 19 escaños de los 54 en renovación para tener una bancada de 29 senadores (la mayor de la Cámara, 14 más que en la anterior legislatura) y con sus presuntos aliados llegará a hasta 50 senadores de un total de 81 mientras el Partido dos Trabalhadores (PT) de Lula da Silva logró seis para mantenerse en nueve senadores, como en la anterior legislatura; en Diputados, el PL alcanzó 121 ―ganó 22 respecto a la anterior composición camaral― de 513 en total de la Cámara y con sus presuntos aliados podrá cerrar en 286, mientras el PT logró 70 (ganó 5).
En gobernadores ―que en Brasil representan una fuerza muy importante―, de 21 elegidos en primera vuelta el 4 de octubre, el PL obtuvo siete, el Partido SD cuatro y el PP, Republicanos y el PT tres cada uno (el PT en su bastión nordestino); quedan pendientes seis gobernaciones a elegir en Estados con menor población.
Gobernadores electos en Brasil en 2026

Es fácil advertir que el sector centroderecha-derecha tiene la mayor cantidad de estados para gobernar, incluidos los económicamente más significativos.
Para presidente, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03 % de los votos válidos y Lula da Silva el 45,16 %, lo cual no es una diferencia significativa sí que se hace tal cuando el promedio (bastante irregular) de las últimas siete encuestas del mes de octubre (antes de la primera vuelta) le daban el 42,5 % a Lula y el 41,5 % a Flávio (y le favorecían dos encuestas que excepcionalmente el daban como ganador porque sin ellas su pronóstico sería el 42,8 % Lula y el 40,2 % Flávio), una diferencia de +6 % para Bolsonaro y de más del +2 % para Lula.
Para el ballotage, el promedio de los cinco estudios post 4/10 dan como confirmados (sin indecisos) el 48,2 % para F. Bolsonaro y el 44,6 % para Lula. Pero si hipotéticamente ganara Lula da Silva, tendrá una gran dificultad frente al Congreso y los gobernadores. Al contrario de Bolsonaro hijo.
En una visión debajo del Río Bravo, el resultado final en orientación y de afinidad ideológicas de las elecciones brasileras será fundamental para la conformación del panorama latinoamericano: de los 20 países soberanos más identificados de la Región y exceptuando Brasil aún, catorce tienen actualmente gobiernos entre la centroderecha y la derecha ―Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití (un estado fallido por ahora), Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y República Dominicana―, dos estarían en diferentes estadios de la centroizquierda ―Uruguay― y la izquierda populista ―México―, dos con gobiernos totalitarios de pseudoizquierda ―Cuba y Nicaragua― y uno sería un protectorado tácito: Venezuela. De los casi 660 millones de habitantes de los países de la Región antes descritos, Brasil tiene el 32,4 % de la población regional (más de 213 millones de habitantes de casi 660 millones) y su PIB PPA es el 33,8 % del regional (USD 5,23 billones de USD 15,49 billones).
Con esos números es muy fácil entender la importancia de los resultados del domingo 25 de octubre.


