El aumento de los costos de producción, la caída de las ventas y la insuficiente oferta nacional de trigo presionan al sector panificador boliviano, mientras crece el debate sobre el precio del pan en distintas regiones del país.
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En Santa Cruz, los panificadores reportan incrementos de hasta el 40% en algunos insumos, una situación que afecta la elaboración y comercialización del producto. En La Paz, persisten las diferencias entre el precio anunciado para el pan de batalla y el que encuentran los consumidores, mientras que en Cochabamba el sector espera una nueva propuesta del Gobierno antes de definir posibles medidas.
Insumos más caros y menor producción en Santa Cruz
El panificador René Panoso explicó que el costo de la materia prima se incrementó considerablemente. Según detalló, el quintal de harina que antes compraba a Bs 270 ahora cuesta cerca de Bs 330, mientras que la manteca pasó de Bs 300 a Bs 420.
“Será un 40% que ha subido todo y nos cuesta bastante, ya la verdad que casi ya no da seguir produciendo pan”, manifestó Panoso, al describir las dificultades que enfrentan los pequeños emprendimientos del rubro.
El incremento de los costos también repercute en la cantidad producida. De acuerdo con el panificador, el volumen de elaboración disminuyó aproximadamente un 20%, debido a que mantener el ritmo anterior resulta cada vez más difícil.
A esta situación se suma una reducción de las ventas. Vendedoras del mercado 7 Calles advierten que hay menos compradores y que algunas familias adquieren cantidades menores de pan. En ese sector, la unidad de pan, como la chama vallegrandina, todavía se comercializa a Bs 2.
El precio del pan genera debate en La Paz y Cochabamba
En La Paz, el principal cuestionamiento gira en torno al precio del pan de batalla. Vecinos de la zona sur reportaron que ya no encuentran unidades a Bs 0,80 y que, pese al anuncio gubernamental de mantener ese valor, algunos comerciantes venden el producto a Bs 1.
El precio del pan había pasado de Bs 0,50 a Bs 0,80 a finales de 2025, en un contexto marcado por la suspensión parcial de la subvención a los combustibles y la eliminación del subsidio a la harina.
Sin embargo, el dirigente panificador Pedro Laruta sostuvo que el sector ya no puede trabajar a pérdida y planteó que el precio debería llegar a Bs 1,70.
En Cochabamba, la Federación Departamental de Panificadores (Fedepaco) decidió esperar hasta el lunes 26 de octubre una nueva propuesta del Gobierno. Su dirigente, José Mamani, advirtió que, si no reciben una respuesta clara y viable, convocarán a un ampliado para definir las siguientes medidas.
Bolivia produce menos del 15% del trigo que necesita
La presión sobre el sector también está vinculada con la producción nacional de trigo, materia prima fundamental para elaborar harina.
Jaime Hernández, gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), indicó que Bolivia demanda alrededor de 850.000 toneladas de trigo al año, pero la producción nacional de la última campaña se acercó a las 90.000 toneladas.
Según explicó, este año se sembraron poco más de 50.000 hectáreas. Aunque las condiciones climáticas fueron mejores que las del año anterior, el volumen obtenido no alcanza para cubrir ni el 15% de la demanda nacional.
La limitada producción obliga al país a depender de otras fuentes de abastecimiento para cubrir sus necesidades de trigo, mientras los panificadores enfrentan mayores costos y los consumidores comienzan a modificar sus hábitos de compra.
Con el precio del pan en discusión y sin una solución definitiva anunciada para el sector, las próximas decisiones del Gobierno y de las organizaciones de panificadores serán determinantes para establecer cómo continuará la comercialización de este alimento básico en las distintas regiones del país.


