Muere Luis Rico, la voz de la canción social que convirtió la historia de Bolivia en música
El cantautor Luis Rico falleció anoche a las 23:45. Deja más de cinco décadas de canciones que retrataron las luchas sociales, la memoria y la historia de Bolivia.
El cantautor tupiceño falleció anoche a las 23:45. Con más de cinco décadas de trayectoria, dejó canciones que retrataron las luchas populares, la memoria histórica y la búsqueda de la democracia en Bolivia.
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La música boliviana pierde a una de sus voces más representativas. El cantautor Luis Rico Arancibia falleció anoche a las 23:45, según el dato comunicado a Asuntos Centrales. Su partida deja una extensa obra musical ligada a la historia social y política del país.
Nacido en Tupiza, departamento de Potosí, en 1946, Luis Rico construyó una trayectoria de más de cinco décadas como compositor e intérprete. Su guitarra y sus canciones acompañaron distintas etapas de la vida nacional, con letras dedicadas a los trabajadores, los campesinos, los mineros, las mujeres y los sectores populares.
Rico fue mucho más que un intérprete de música folclórica. Su obra se convirtió en una forma de narrar la realidad boliviana, recuperar la memoria colectiva y expresar las preocupaciones de una sociedad marcada por las desigualdades y los conflictos políticos.
Una canción marcada por la historia
Uno de los episodios que definió su compromiso artístico fue la masacre de San Juan, ocurrida el 24 de junio de 1967 en los centros mineros de Siglo XX y Catavi. La tragedia lo llevó a reflexionar sobre el papel que quería desempeñar en la sociedad y fortaleció su decisión de utilizar la música como testimonio de la realidad del país.
En una de sus declaraciones más recordadas, explicó el sentido de esa elección: «Con mis canciones fui parte de las páginas de la historia de nuestro país».
Durante los gobiernos militares sufrió persecución política, estuvo detenido en varias ocasiones y vivió el exilio. Esas experiencias marcaron su vida personal y artística, y reforzaron el contenido social de sus composiciones.
Una obra dedicada al país
A lo largo de su carrera, Luis Rico construyó un repertorio que recorrió distintos ritmos y expresiones de la música boliviana y latinoamericana. Entre sus composiciones e interpretaciones más conocidas figuran «El funeral del río», «Matrimonio del conventillo», «Los mineros volveremos», «Elegía a Juana Azurduy» y «Cuando tenga la tierra».
En 2019, la Agencia de Noticias Fides informó que el cantautor sumaba alrededor de 500 composiciones y 33 discos grabados. Su producción abordó temas como la vida minera, el campesinado, la niñez, la mujer y el medioambiente.
Su compromiso también estuvo vinculado con la formación de nuevas generaciones. Compartió sus conocimientos musicales y desarrolló proyectos educativos. En 2024 presentó «Lunga Liga: Canciones para Cantar y Contar», un disco dedicado a niños y niñas que realizó junto a sus nietos.
El legado de un trovador
En 2013 recibió el Premio Nacional de Cultura, uno de los reconocimientos más importantes a su aporte artístico. Su trayectoria lo consolidó como una figura de la canción social boliviana y como un cronista musical de distintas etapas de la historia nacional.
Luis Rico hizo de la guitarra una herramienta para contar lo que ocurría en Bolivia. Sus canciones acompañaron movilizaciones, encuentros populares y momentos de reivindicación democrática.
Su voz se apaga, pero queda una obra que forma parte de la memoria cultural del país: canciones que no solo buscaron emocionar, sino también recordar, cuestionar y contar la historia desde la mirada de su gente.


