Bolivia enfrenta un escenario económico especialmente complejo. Según las cifras presentadas en Asuntos Centrales con el economista Gonzalo Chávez, el Banco Mundial proyecta para el país una contracción de 2,8% en 2026, la peor previsión entre las economías de Sudamérica.
Table Of Content
- TRES AÑOS DE CONTRACCIÓN
- ¿QUÉ SIGNIFICA LA RECESIÓN PARA LOS BOLIVIANOS?
- EL FMI Y LOS NUEVOS RECURSOS
- EL PROBLEMA ESTRUCTURAL: LA DEPENDENCIA DEL GAS
- “SUPERÁVIT DE RECURSOS, DÉFICIT DE IDEAS”
- SUBSIDIOS Y TIPO DE CAMBIO
- EL IMPACTO DE LOS PRECIOS INTERNACIONALES DEL PETRÓLEO
- NO SOLO QUITAR SUBSIDIOS: CREAR UN MECANISMO DE ESTABILIZACIÓN
- LA PROPUESTA DE LOS “TOKENS DE ENERGÍA”
- PROTEGER A LOS MÁS VULNERABLES
- UN PACTO POLÍTICO Y SOCIAL
- EL DESAFÍO PARA BOLIVIA
La comparación regional muestra a Guyana con un crecimiento proyectado de 23,7%, seguida por Paraguay con 4,7%, Perú con 3,2%, Ecuador con 2,8%, Colombia con 2,3%, Argentina y Brasil con 2,1%, Uruguay con 1,2% y Chile con 0,8%.
Bolivia aparece como la única economía sudamericana incluida en esta comparación con una proyección negativa.
TRES AÑOS DE CONTRACCIÓN
Chávez explicó que la situación no corresponde solamente a un mal resultado de 2026, sino a una tendencia que comenzó años atrás.
Según los datos expuestos durante la entrevista, Bolivia registró una contracción de aproximadamente 1,2% en 2024, de 1,5% en 2025 y el Banco Mundial proyecta una caída de 2,8% para 2026.
El economista señaló además que la proyección del Banco Central de Bolivia sería todavía más negativa, con una contracción estimada de 3,6% para este año.
Para Chávez, la magnitud de la caída convierte a la actual recesión en un episodio excepcional dentro de la historia económica reciente del país.
El escenario también contempla una recuperación lenta. De acuerdo con las cifras mostradas durante la entrevista, Bolivia continuaría en terreno negativo en 2027, con una proyección de -1,4%, mientras que recién en 2028 retornaría a un crecimiento positivo, aunque de apenas 0,6%.
¿QUÉ SIGNIFICA LA RECESIÓN PARA LOS BOLIVIANOS?
Chávez explicó que una contracción económica significa que se produce una menor cantidad de bienes y servicios.
El efecto, según el economista, termina reflejándose en distintos sectores: menos empleo, empresas y negocios que cierran, maquinaria que queda paralizada y menor utilización de las tierras productivas.
El diagnóstico adquiere mayor relevancia porque, según Chávez, Bolivia no registra una contracción de esta magnitud desde la crisis económica de 1982-1983, dejando fuera el desplome excepcional provocado por la pandemia.
EL FMI Y LOS NUEVOS RECURSOS
En medio de este escenario, Bolivia comenzó a recibir recursos provenientes de organismos financieros internacionales.
Durante la entrevista se mencionó un desembolso de aproximadamente 211 millones de dólares, frente a una expectativa de financiamiento de alrededor de 1.900 millones de dólares.
Chávez considera que estos recursos pueden ayudar a fortalecer las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia y, sobre todo, generar una señal de mayor credibilidad para la economía boliviana.
El economista destacó que la llegada de recursos de organismos como el Banco Mundial, la CAF, el BID y el Fondo Latinoamericano de Reservas podría contribuir a que Bolivia vuelva a acceder a otras fuentes de financiamiento internacional.
EL PROBLEMA ESTRUCTURAL: LA DEPENDENCIA DEL GAS
Para Chávez, una de las principales causas de la actual crisis está relacionada con el agotamiento del modelo económico sustentado durante años en la explotación y exportación de gas natural.
El economista recordó que Bolivia vivió una etapa de bonanza especialmente entre 2006 y 2014, impulsada por los ingresos provenientes de los hidrocarburos y complementada por la minería y la agroindustria.
A partir de 2014 comenzaron a disminuir los precios y las exportaciones de gas.
Chávez sostiene que el país no aprovechó aquella etapa de elevados ingresos para diversificar suficientemente su estructura productiva.
“SUPERÁVIT DE RECURSOS, DÉFICIT DE IDEAS”
Uno de los conceptos utilizados por el economista para describir aquella etapa es que Bolivia tuvo un “superávit brutal de recursos”, pero no logró convertir esa bonanza en una transformación productiva de largo plazo.
Según su explicación, durante el periodo de auge el país recibió alrededor de 60.000 millones de dólares provenientes de la bonanza de recursos.
Chávez compara ese monto con el Plan Marshall, utilizado para la recuperación de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, aunque se trata de una comparación utilizada por el propio economista para dimensionar el volumen de recursos.
Su principal crítica es que el país mantuvo una economía dependiente de las materias primas y no logró construir una base productiva suficientemente diversificada.
SUBSIDIOS Y TIPO DE CAMBIO
Chávez también atribuye parte de la crisis al mantenimiento durante años de precios artificialmente controlados en los hidrocarburos y de un tipo de cambio que, según su interpretación, no reflejaba plenamente las condiciones económicas.
El economista sostiene que ambos mecanismos funcionaron como una forma de contener artificialmente determinadas presiones económicas y que, cuando dejaron de ser sostenibles, las vulnerabilidades de la economía quedaron expuestas.
En su lectura, buena parte de la actual crisis tiene un origen interno y está relacionada con el modelo económico adoptado durante los años de bonanza.
EL IMPACTO DE LOS PRECIOS INTERNACIONALES DEL PETRÓLEO
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el impacto del contexto internacional sobre el precio de los combustibles.
Chávez cuestionó que Bolivia traslade directamente a los consumidores cualquier incremento derivado de factores internacionales, especialmente aquellos relacionados con conflictos geopolíticos.
El economista diferenció entre el precio que surgiría de la oferta y la demanda y los incrementos extraordinarios provocados por situaciones geopolíticas.
Según su explicación, el problema es que una economía pequeña como Bolivia tendría dificultades para absorber directamente esos shocks externos.
NO SOLO QUITAR SUBSIDIOS: CREAR UN MECANISMO DE ESTABILIZACIÓN
Chávez sostuvo que eliminar las subvenciones puede ser necesario, pero planteó que la transición debería acompañarse con mecanismos destinados a evitar que los shocks internacionales recaigan de manera desproporcionada sobre los hogares de menores ingresos.
Su propuesta es crear un fondo de estabilización macroeconómica que permita amortiguar las variaciones extraordinarias de precios.
Mencionó como referencia mecanismos existentes en países como Chile y Noruega, donde existen herramientas destinadas a reducir el impacto de determinados shocks externos.
La idea, según su planteamiento, no sería mantener indefinidamente los subsidios, sino diferenciar entre el precio estructural del mercado y los incrementos extraordinarios provocados por factores externos.
LA PROPUESTA DE LOS “TOKENS DE ENERGÍA”
Una de las propuestas más particulares planteadas durante la entrevista fue la creación de “tokens de energía”.
Chávez explicó que se trataría de una especie de derecho focalizado para adquirir energía, destinado principalmente a las personas y sectores que realmente necesitan apoyo.
El mecanismo podría aplicarse al consumo de combustibles, electricidad y GLP.
Según la propuesta, estos beneficios podrían administrarse digitalmente y estar destinados a sectores específicos, como transporte público y pequeños productores.
La intención sería evitar subsidios generalizados y focalizar la ayuda en los sectores vulnerables.
El economista planteó que estos instrumentos deberían impedir la reventa y funcionar como derechos específicos de consumo energético.
PROTEGER A LOS MÁS VULNERABLES
Chávez cuestionó que la respuesta a la crisis se limite a bonos o medidas aisladas.
Su propuesta apunta a combinar la estabilización macroeconómica con mecanismos de protección social focalizados.
El objetivo sería evitar que los hogares de menores ingresos terminen absorbiendo una parte desproporcionada del impacto generado por el aumento de los combustibles y otros precios.
“Necesitamos ayudar a la gente más pobre”, sostuvo durante la entrevista, planteando que esa ayuda debe ser focalizada y eficiente.
UN PACTO POLÍTICO Y SOCIAL
Para Chávez, la salida de la crisis no depende únicamente de una medida económica.
Considera necesario construir un pacto político y social que permita definir cómo se distribuyen los costos de la estabilización y cómo se protege a los sectores más afectados.
El planteamiento combina tres elementos: eliminar gradualmente los subsidios generalizados, amortiguar los shocks extraordinarios mediante mecanismos de estabilización y focalizar la ayuda en quienes realmente la necesitan.
EL DESAFÍO PARA BOLIVIA
La proyección del Banco Mundial coloca a Bolivia ante uno de los escenarios económicos más complejos de la región.
El desafío no se limita a recuperar el crecimiento en el corto plazo. También implica reconstruir las condiciones para generar empleo, recuperar la inversión, diversificar la producción y reducir la dependencia de los ingresos provenientes de las materias primas.
Mientras el Gobierno busca estabilizar la economía y acceder a financiamiento externo, el debate queda abierto sobre cómo repartir el costo del ajuste y cómo proteger a los hogares más vulnerables sin volver a generar desequilibrios fiscales y externos.
Para Chávez, la salida requiere algo más que ajustes aislados: una combinación de estabilización, protección social focalizada, diversificación productiva y acuerdos políticos y sociales que permitan sostener las reformas en el tiempo.


