Bolivia presenta al mundo dos áreas protegidas que redefinen la conservación en América Latina
La Unidad de Conservación y Patrimonio Natural (UCPN) Tucabaca, en el Bosque Seco Chiquitano, es la primera área protegida certificada FSC en América Latina y ahora el Parque Nacional Kaa-Iya del...
Los bosques son grandes reservorios de biodiversidad: regulan el agua, capturan y almacenan carbono, protegen los suelos, contribuyen a la seguridad alimentaria y sostienen los medios de vida de cientos de millones de personas. Estos aportes directos e indirectos se conocen como servicios ecosistémicos. Sin embargo, el valor económico, social, cultural y ambiental de estos servicios no siempre encuentra mecanismos adecuados para ser reconocidos y financiados. Porque sí: la conservación de la naturaleza requiere inversión.
Esta brecha plantea uno de los grandes desafíos de la agenda ambiental de América Latina: lograr que el valor que generan los bosques también se traduzca en recursos para protegerlos y escalar la conservación, mantenimiento y restauración de la naturaleza.
En este escenario, Forest Stewardship Council (FSC) realizará del 8 y 9 de septiembre, en Puerto Iguazú, Misiones, el II Foro de Servicios Ecosistémicos FSC América Latina. Organizado por FSC Argentina y FSC Brasil, con el apoyo de la Unidad de Marketing y Mercado (MCU) de FSC Internacional y América Latina, reunirá a representantes de gobiernos, empresas, comunidades, academia y organismos internacionales para debatir cómo se pueden transformar los impactos positivos verificados de la conservación en oportunidades concretas de financiamiento.
María Luisa Salvatierra, directora de FSC Bolivia afirma: “ Para garantizar la conservación de la naturaleza a largo plazo, necesitamos ir más allá del financiamiento tradicional y promover proyectos capaces de movilizar a distintos sectores y generar alianzas estratégicas. La naturaleza sustenta las economías, los medios de vida de las comunidades y recursos esenciales para la sociedad; por ello, invertir en su conservación no solo protege nuestro patrimonio natural, sino que también contribuye a prevenir y reducir riesgos futuros para todos los sectores involucrados.”
“El gran desafío es lograr que la conservación de la naturaleza pueda sostenerse en el tiempo. La UCPN Tucabaca ya abrió el camino y nos demuestra que es posible medir y verificar los beneficios que generan nuestros bosques; ahora necesitamos convertir ese valor en alianzas y financiamientos concretos. El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Kaa-Iya del Gran Chaco representa una nueva oportunidad para llevar a una nueva escala y demostrar el enorme potencial que tiene Bolivia en servicios ecosistémicos”, afirmó María Luisa Salvatierra, directora de FSC Bolivia.
La elección de Puerto Iguazú como sede no es casual. La ciudad se encuentra en un territorio estratégico de la región de la Selva Paranaense, en el área contigua al Parque Nacional Iguazú, en Argentina, y al Parque Nacional do Iguaçu, en Brasil, dos áreas protegidas que conservan uno de los principales corredores de biodiversidad de la región.
Bolivia presentará dos experiencias de conservación de la naturaleza.
Bolivia llegará al Foro con dos experiencias que reflejan distintos momentos en el camino hacia la certificación y verificación de servicios ecosistémicos.
La primera es la Unidad de Conservación y Patrimonio Natural (UCPN) Tucabaca. Ubicada en el Bosque Seco Chiquitano, protege más de 262.000 hectáreas de bosque, 45 ríos y más de 1.198 especies de flora y fauna, gracias a la gestión conjunta de las comunidades locales que habitan el territorio. Su certificación demuestra cómo la verificación de servicios ecosistémicos puede convertir la conservación en una herramienta concreta para atraer inversión y fortalecer alianzas con organismos internacionales y el sector privado.
Su certificación fue impulsada de forma conjunta por la Gobernación de Santa Cruz, el Gobierno Autónomo Municipal de Roboré, el Comité de Gestión, las comunidades locales del territorio, junto a CFV/FSC Bolivia y cuenta con el apoyo de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN) como patrocinador inicial. La certificación “verifica cinco servicios ecosistémicos: almacenamiento y captura de carbono (más de 12 millones de toneladas), regulación hídrica, conservación de suelo, calidad del aire y valores culturales, estos últimos asociados a sitios arqueológicos con arte rupestre. El logro beneficia de manera directa a más de 18.700 habitantes del municipio. Sin embargo, el propio proceso de certificación deja una lección clara: “El sello es un punto de partida, no de llegada. Sin financiamiento sostenido para guardaparques, equipamiento y monitoreo, incluso un logro de esta magnitud puede perder continuidad” comenta María Luisa Salvatierra. Es precisamente ese vínculo entre conservación y financiamiento el que Bolivia llevará al Foro: cómo convertir un logro técnico en financiamiento concreto.
La segunda experiencia es el Parque Nacional Kaa-Iya del Gran Chaco, actualmente en proceso de certificación FSC del área de Manejo y de verificación de sus servicios ecosistémicos. Con 3,4 millones de hectáreas, es el área protegida de mayor extensión de Bolivia y conserva más de 3,3 millones de hectáreas de bosque, aproximadamente el 95 % de su superficie. Su importancia trasciende sus límites: contribuye a mantener la conectividad ecológica de más de 6 millones de hectáreas de bosques, articulándose con otras cuatro áreas protegidas.
Kaa-Iya alberga una excepcional diversidad biológica y cultural. En su territorio se encuentran dos sitios Ramsar que abarcan más de 1,4 millones de hectáreas, importantes para la regulación hídrica y la conservación de ecosistemas estratégicos; además de 108 especies de mamíferos, 344 de aves, 37 de anfibios, 66 de reptiles, 105 de peces y 534 especies de flora. También conserva más de 900.000 hectáreas de Paisajes Forestales Intactos y constituye un espacio de tránsito y uso tradicional de Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV), además de albergar sitios y valores culturales de especial importancia para los pueblos indígenas vinculados al territorio.
En el Foro, esta riqueza natural y cultural será presentada también como una oportunidad para movilizar patrocinio e inversión hacia su conservación. Los recursos permitirían fortalecer la implementación del Plan de Protección y Vigilancia, consolidar el Sistema de Monitoreo y contribuir a la protección de los Pueblos Indígenas en Aislamiento Voluntario (PIAV), transformando el compromiso con la conservación en acciones concretas y en un impacto tangible, verificable y medible.
El siguiente paso: “El impacto financiado”
El Foro retoma el camino iniciado el año pasado en Santiago de Chile, donde FSC América Latina realizó su primer evento regional bajo la premisa “Conservar para impactar”.
Aquel encuentro permitió conocer experiencias concretas de gestión forestal responsable y proyectos con impactos ambientales verificables.
La edición 2026 representa ese siguiente paso. Bajo el concepto “Del impacto medido al impacto financiado”, el encuentro no solo pondrá el foco en los mecanismos, modelos y alianzas capaces de movilizar recursos hacia la conservación, restauración y el manejo forestal sostenible, sino que también llevará esta conversación a la práctica.
En el marco del Foro se realizará la Feria de Proyectos de Servicios Ecosistémicos FSC, que reunirá más de 20 proyectos junto a empresas y otros actores interesados en explorar oportunidades de patrocinio y financiamiento, generando un espacio concreto para conectar iniciativas con potenciales aliados y recursos.
Esta iniciativa responde a un desafío cada vez más relevante: conectar resultados concretos de conservación con mecanismos innovadores de financiamiento. Helena Pavese, directora regional de FSC América Latina, destaca:
“Dar visibilidad a las evidencias del impacto ambiental, social y económico es el punto de partida; el siguiente paso es crear las condiciones para que ese impacto pueda movilizar recursos y alcanzar escala. Para América Latina, esto representa una oportunidad estratégica para atraer nuevas fuentes de financiamiento para la conservación y fortalecer modelos de manejo sostenible que generen valor ambiental, social y económico”.
Participarán iniciativas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Ecuador, Perú, Bolivia, Guatemala, y Panamá, que compartirán experiencias concretas de conservación y los mecanismos de financiamiento que permitieron desarrollarlas y ampliar su impacto.
De esta manera, Puerto Iguazú será durante dos días un punto de encuentro para una conversación que atraviesa a toda la región: cómo pasar de reconocer el valor de la naturaleza a generar las condiciones para invertir en su conservación.


