La llegada de recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) puede aliviar la escasez de dólares y reducir la presión sobre el tipo de cambio, pero no resolverá por sí sola los problemas estructurales de la economía boliviana, afirmó el experto económico y líder nacional de Alianza por la Libertad, Jaime Dunn, en una entrevista con Asuntos Centrales.
Dunn sostuvo que el acceso a financiamiento externo se vuelve necesario ante la demora en la toma de decisiones económicas y el deterioro de las cuentas públicas. Sin embargo, remarcó que los recursos del organismo internacional no constituyen un regalo, sino una deuda que deberá ser pagada.
“Los dólares del FMI no son un regalo, son deuda, pero lo importante es que sea una deuda que solo te va a ayudar a comprar tiempo, no a comprar en el futuro la prosperidad”, afirmó Dunn.
La devaluación como reflejo de la pérdida de confianza
El economista explicó que la presión sobre el tipo de cambio no puede entenderse como un hecho aislado, sino como el resultado de varios desequilibrios acumulados, entre ellos el déficit persistente, el gasto de empresas públicas deficitarias, la pérdida de reservas y otras distorsiones económicas.
En ese contexto, sostuvo que la pérdida de valor de la moneda refleja una disminución de la confianza en la economía.
“La devaluación es la pérdida de confianza convertida en tipo de cambio. Entonces, cuando el dólar sube es porque la confianza baja”, señaló Dunn.
A su criterio, el financiamiento del FMI puede otorgar un margen de tiempo para estabilizar la economía, pero ese periodo debe ser aprovechado para modificar las condiciones que generaron la crisis.
El FMI podría condicionar los recursos a reformas
Consultado sobre la posibilidad de que el organismo internacional otorgue créditos pese al desorden fiscal, Dunn consideró que el eventual acuerdo debería estar acompañado de un conjunto de medidas económicas.
“Yo me imagino que va a venir con toda una batería de medidas que se tienen que tomar”, sostuvo Dunn.
El experto señaló que el país necesita avanzar hacia un equilibrio fiscal, recuperar sus reservas internacionales y garantizar la independencia del Banco Central, además de contener el gasto público por encima de los ingresos.
Para Dunn, el principal riesgo está en asumir que un cambio en el precio del dólar será suficiente para resolver los problemas económicos. “Sin equilibrio fiscal, sin reservas internacionales suficientes, de un Estado que sigue gastando más de lo que recauda y sin un Banco Central independiente, esto no va a funcionar”, advirtió.
El líder nacional de Alianza por la Libertad consideró que las reformas estructurales deberían acompañar o incluso preceder a las medidas cambiarias, ya que mientras no se recuperen las reservas, la disciplina fiscal y la confianza en la moneda, persistirá la presión sobre el tipo de cambio.


