Edgar Sánchez Oruro: claves de su victoria en segunda vuelta
El gobernador electo de Oruro, Edgar Sánchez, aseguró que su triunfo en segunda vuelta se dio en un escenario adverso marcado por presiones políticas, “guerra sucia” y una estrategia nacional para frenar su candidatura.
En entrevista con Asuntos Centrales, Sánchez explicó que la diferencia de cinco puntos frente a su rival refleja un proceso electoral complejo, donde inicialmente hubo una alta dispersión del voto.
Según su lectura, en la primera vuelta múltiples candidaturas fragmentaron el electorado, lo que impidió que superara el 40%. Sin embargo, en el balotaje el escenario cambió completamente.
“Se configuraron dos bloques: uno a favor y otro completamente en contra de Edgar Sánchez”, afirmó.
Presiones políticas y “guerra sucia” en la campaña
Sánchez denunció que durante la segunda vuelta enfrentó presiones desde distintos niveles del poder político.
Por un lado, señaló que desde el Chapare se habrían dado instrucciones para evitar su elección. Por otro, acusó al aparato estatal de influir en autoridades locales.
“Se decía a los alcaldes que si no apoyaban a cierto frente no habría proyectos”, indicó.
A esto se sumó, según el gobernador electo, una campaña de desprestigio en su contra.
Pese a este contexto, sostuvo que su equipo confiaba en los resultados.
“Sabíamos que los números nos favorecían y que íbamos a ganar”, aseguró.
Ruptura con el MAS y construcción de liderazgo propio
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue su distanciamiento histórico del Movimiento al Socialismo (MAS).
Sánchez recordó que en 2014 ya intentó ser candidato a gobernador, pero no contó con el respaldo del entonces liderazgo nacional. Desde ese momento, afirmó, se produjo una ruptura política.
También mencionó su participación en las movilizaciones del referéndum del “No”, en un contexto donde —según dijo— pocos actores políticos se enfrentaban al oficialismo.
“Era un poder hegemónico y decidimos enfrentarlo”, explicó.
A partir de ahí, sostuvo que construyó un proyecto político durante más de una década, enfocado en un liderazgo indígena-popular emergente.
Propuesta: unidad y “complementariedad”
En términos de gestión, el nuevo gobernador planteó una narrativa basada en la unidad nacional y la superación de la polarización ideológica.
Criticó lo que denominó el “ciclo trágico” de Bolivia, marcado por alternancias entre izquierda y derecha que, a su juicio, frenaron el desarrollo económico.
“Necesitamos dejar esas divisiones y avanzar hacia una lógica de complementariedad”, señaló.
Su propuesta se basa en integrar visiones y sectores sociales, tomando como referencia procesos históricos donde se buscó convivencia entre distintos grupos del país.
Relación con el Gobierno y escenario nacional
Respecto a su relación con el presidente Rodrigo Paz, Sánchez afirmó que buscará coordinación institucional.
“Voy a trabajar en proyectos conjuntos que permitan desarrollo y estabilidad”, indicó.
Además, advirtió que el país podría enfrentar un ciclo de movilizaciones sociales en los próximos meses, debido a la falta de respuestas estructurales.
Según su análisis, el electorado boliviano está en búsqueda de una nueva dirección política, tras el desgaste tanto del modelo del MAS como del neoliberalismo tradicional.
“El país está intentando encontrar una nueva ruta política”, afirmó.
Agenda de gobernadores y demanda del 50/50
Sánchez también se mostró a favor de articular una agenda conjunta entre gobernadores, incluyendo la propuesta de una redistribución de recursos bajo el esquema “50/50”.
Indicó que ya ha sostenido conversaciones con otras autoridades electas para consolidar una posición común a nivel nacional.
“Es fundamental que los gobernadores tengamos una sola voz”, señaló.
Equipo de trabajo aún en construcción
Finalmente, el gobernador electo confirmó que su equipo de gestión aún no está cerrado.
Explicó que, tras la victoria, recién inició el proceso de conformación técnica.
“Ahora estamos trabajando en el equipo. En las próximas horas ya estará definido”, concluyó.
