René Leigue pide diálogo ante la tensión social: “Si no somos parte de la solución, somos parte del problema”
Monseñor René Leigue pidió diálogo ante la tensión social en Bolivia y advirtió que la violencia no resolverá los conflictos. También llamó a la autocrítica y a asumir responsabilidades.
El arzobispo de Santa Cruz llamó a evitar los juicios contra otras personas, rechazar la violencia y asumir responsabilidades para contribuir a la solución de los problemas que atraviesa el país.
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En su homilía dominical, el arzobispo de Santa Cruz, Monseñor René Leigue, exhortó a la población a fortalecer el diálogo, evitar la confrontación y asumir un rol activo en la búsqueda de soluciones frente a la situación que vive Bolivia.
Durante su reflexión, Leigue sostuvo que los ciudadanos deben realizar una autocrítica sobre su aporte a la sociedad y afirmó que no basta con exigir cambios a las autoridades o a terceros.
“Si no soy parte de la solución, soy parte del problema”, señaló al referirse al deterioro social y a la necesidad de que cada persona contribuya desde su espacio para mejorar la convivencia y el futuro del país.
Llamado al diálogo
El arzobispo advirtió que uno de los mayores riesgos en momentos de conflicto es el cierre de los espacios de diálogo.
Según indicó, cuando las partes dejan de conversar y optan por la confrontación, se abre paso a la violencia, lo que termina agravando los problemas.
“Si nos cerramos al diálogo, de ahí viene la violencia”, afirmó durante su mensaje, al insistir en que la búsqueda de acuerdos debe prevalecer frente a las diferencias.
Leigue sostuvo que la violencia no puede convertirse en una herramienta para alcanzar objetivos y recordó que genera más enfrentamientos en lugar de soluciones.
No juzgar a los demás
Basándose en el Evangelio de Mateo, el prelado también pidió evitar los prejuicios y las descalificaciones contra otras personas.
Recordó que Jesús llamó a seguirlo a Mateo, un recaudador de impuestos cuestionado por la sociedad de la época, para destacar que Dios no juzga únicamente por los errores o antecedentes de una persona, sino por su capacidad de cambiar.
En ese sentido, cuestionó la tendencia a emitir juicios sobre otros sin conocer su realidad y llamó a actuar con misericordia y comprensión.
Reconocer los propios errores
Leigue afirmó además que el perdón exige reconocer las propias faltas y asumir la responsabilidad por las acciones cometidas.
Señaló que muchas veces las personas buscan justificar sus errores responsabilizando a terceros, cuando lo fundamental es admitir las equivocaciones y comprometerse a corregirlas.
“El Señor nos ama, nos perdona, pero también nos exige”, manifestó al referirse a la necesidad de actuar con coherencia entre la fe y la conducta diaria.
Un mensaje para el momento que vive el país
En la parte final de su homilía, el arzobispo vinculó estas reflexiones con el contexto nacional y pidió a los bolivianos preguntarse qué pueden hacer para contribuir al bien común.
“¿En qué estoy fallando?, ¿en qué puedo ayudar?, ¿qué es lo que me toca hacer?”, planteó al señalar que la solución de los problemas requiere compromiso individual y colectivo.
Finalmente, invitó a fortalecer la fe y a dejarse guiar por valores como la honestidad, la responsabilidad y la solidaridad, en un momento que calificó como complejo para la sociedad boliviana.


