El periódico sostiene además que las víctimas bolivianas de Peris todavía no han recibido reparación.
La Compañía de Jesús pidió perdón por fallas en la protección a víctimas de abusos. Francesc Peris permanecerá bajo supervisión tras su expulsión.
En un comunicado difundido este lunes, la Compañía de Jesús expresó su pesar por los abusos y reconoció su responsabilidad moral e institucional por errores cometidos en el pasado.
La orden también reconoció que hubo fallas en la manera en que se escuchó, protegió y respondió a las víctimas y pidió perdón por esos hechos.
Los jesuitas señalaron, sin embargo, que la conclusión del proceso canónico no repara por sí misma el daño causado y que la institución mantiene una responsabilidad hacia las personas que sufrieron los abusos.
Peris permanecerá bajo vigilancia
Aunque fue expulsado del sacerdocio y de la Compañía de Jesús, Peris permanecerá en una residencia jesuita bajo supervisión permanente.
El acuerdo establece restricciones específicas: no podrá tener contacto con menores ni con adultos en situación de vulnerabilidad, salir de la residencia sin autorización, comunicarse con víctimas ni recibir visitas sin permiso.
La decisión llega después de una investigación canónica iniciada en 2023 a raíz de las denuncias de víctimas. En 2025, los tribunales españoles determinaron que las denuncias penales contra Peris estaban prescritas.
El caso vuelve a poner el foco en los abusos dentro de la Iglesia en Bolivia
La expulsión de Peris reactiva el debate sobre la respuesta de la Iglesia ante las denuncias de abusos sexuales contra menores en Bolivia y, particularmente, sobre la situación de las víctimas que aseguran haber sufrido agresiones por parte de religiosos.
En el caso de Peris, la sanción canónica llega décadas después de los hechos denunciados y cuando la vía penal ya no puede avanzar debido a la prescripción


