Expresidente de la CAO advierte que el diésel a Bs 17,95 pone al sector cañero
Mauricio Roca cuestiona el impacto del incremento del combustible en la estructura de costos del agro y plantea reducir su precio.
El incremento del precio del diésel de Bs 9,80 a Bs 17,95 genera un fuerte impacto en los costos del sector productivo, particularmente en actividades agrícolas que ya tienen procesos en marcha, advirtió Mauricio Roca, productor y expresidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
Roca puso como ejemplo al sector cañero, cuya zafra registra un avance de entre 60% y 65%. Según explicó, la caña demanda alrededor de 350 litros de diésel por hectárea, por lo que el nuevo precio representa un incremento aproximado de Bs 3.000 por hectárea solo en combustible.
“Además de reflejarse en la estructura de costos, que prácticamente lo lleva al borde de la inviabilidad del sector si es que no hay una subida de los precios de los productos, también hay un requerimiento de mayor liquidez”, afirmó.
El productor sostuvo que el efecto no se limita al campo, debido a que el mayor costo del combustible también repercute en el transporte de insumos y productos, generando un efecto multiplicador sobre toda la cadena.
“Está habiendo una distorsión en el conjunto de las medidas que va a tener un impacto en el precio de los alimentos. Indudablemente, inevitablemente va a tener que subir el precio del azúcar, el precio del arroz… va a tener que subir el conjunto de los precios agrícolas”, señaló.
Roca consideró que el incremento del diésel, sin una medida similar sobre la gasolina, genera un impacto diferenciado entre los sectores productivos y la población. “Si era para quitar las subvenciones debió quitarse al diésel y a la gasolina, o por lo menos por un porcentaje a cada una para ir gradualmente quitándolas”, planteó.
Reducir el costo del combustible
Para enfrentar el impacto inmediato, Roca planteó reducir el precio del diésel mediante medidas impositivas. Aseguró que el principal problema no es la disponibilidad del combustible, sino el costo que representa para productores y transportistas.
“Diésel hay de sobra en el mundo. (…) Nuestro problema no es que no haya diésel para traer de afuera, nuestro problema es que podamos pagarlo”, sostuvo.
A esta medida sumó la necesidad de mejorar la capacidad productiva mediante el acceso a la biotecnología. Cuestionó que los productores tengan dificultades para acceder a semillas de maíz y planteó que Bolivia debería contar con las mismas herramientas tecnológicas disponibles en países vecinos.
Etanol y biotecnología como medidas de alivio
Roca también planteó cumplir los compromisos asumidos con el sector etanolero, principalmente en cuanto a precios, volúmenes de compra y mezcla, además de garantizar los pagos oportunos.
“Cumplir los compromisos establecidos con el etanol para que pueda de esa manera dar un respiro y un alivio financiero a un sector tan importante como el sector cañero, y el acceso irrestricto a la biotecnología”, afirmó.
Según su análisis, estas medidas deberían acompañar cualquier decisión sobre el precio de los combustibles para evitar que el incremento recaiga únicamente sobre los productores.
El impacto se extiende a toda la cadena productiva
El efecto del diésel también alcanza a otros rubros agrícolas. Roca explicó que mientras el sector cañero utiliza alrededor de 350 litros por hectárea, en la producción de granos, principalmente soya, el consumo ronda los 70 litros.
Sin embargo, advirtió que el costo no se limita al combustible utilizado directamente en la producción.
“Obviamente no solamente pasa a ser el diésel, sino el efecto multiplicador que tiene en el transporte, en la provisión de insumos”, explicó.
A esto se suma, según Roca, el costo logístico que enfrenta la producción boliviana tanto para el ingreso de insumos como para la salida de productos destinados a la exportación.
Cuestiona que el ajuste recaiga solo en el sector privado
Roca también cuestionó que el impacto de la medida recaiga principalmente sobre productores y empresas privadas, mientras planteó la necesidad de revisar los costos y la estructura del sector público.
En ese marco, mencionó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y sostuvo que el Estado también debería realizar ajustes.
“Si dice el gobierno: ‘Bueno, el precio del diésel es 17.95, que afecta mucho a los productores, pero a su vez 2.000 funcionarios de Yacimientos se van porque no es necesario tenerlos’, estamos hablando de otra realidad”, afirmó.
A su criterio, “el esfuerzo solamente se traslada al sector privado, al sector productivo”.
Advierte por la viabilidad de la zafra
El sector cañero enfrenta además un escenario que, según Roca, combina el incremento del diésel con una reducción del precio del azúcar y dificultades en la compra de etanol.
Explicó que en 2025 el sector tenía mejores condiciones por el precio del azúcar y el menor costo del combustible, mientras que en 2026 enfrenta una disminución de alrededor del 20% en el precio del azúcar, además de “una inestabilidad permanente en la compra de etanol” por parte del Gobierno y YPFB.
“Con el diésel a 17.95, dadas esas condiciones, realmente tiene que suceder algo milagroso para que el sector se viabilice. Los números están muy ajustados”, afirmó.
Roca consideró necesario realizar “un esfuerzo extraordinario entre todos” para concluir la zafra cañera y sostuvo que el cumplimiento de los compromisos estatales con el etanol se vuelve fundamental para la continuidad de la actividad.
“Ya no es una cuestión complementaria el etanol, sino una cuestión fundamental para que pueda viabilizarse el precio y sobre todo las condiciones finales de resultados económicos del sector cañero en Bolivia”, concluyó.


