Importadores advierten que el mercado libre de combustibles aún enfrenta límites de capital y demanda
La apertura de la importación privada de combustibles amplía las opciones para acceder a diésel y gasolina a precios de mercado, pero todavía existen dudas sobre la capacidad del sector empresarial...
La apertura de la importación privada de combustibles amplía las opciones para acceder a diésel y gasolina a precios de mercado, pero todavía existen dudas sobre la capacidad del sector empresarial para abastecer grandes volúmenes de manera sostenida. Stevo Ostoic, empresario e importador de combustibles, señaló que el principal desafío está en el capital necesario para operar en un mercado expuesto a la volatilidad internacional.
Ostoic explicó que el sector privado ya importa combustibles desde hace más de dos años y que el nuevo decreto amplía el universo de compradores que pueden acceder a productos a precio de mercado, más allá del esquema subsidiado de YPFB.
“Hoy en día existe una apertura completa del mercado. La importación de combustibles es, yo creo, la más abierta desde hace incluso veintitantos años”, afirmó Ostoic.
El mercado debe responder al precio libre
El empresario señaló que la interrogante ahora es cuánto reaccionará el mercado boliviano ante los precios libres y cuántas empresas estarán dispuestas a comprar combustible a ese valor, en lugar de buscar el producto subsidiado.
Según Ostoic, el mercado de combustibles de Bolivia demanda entre $us 13 millones y $us 10 millones diarios —cifra expresada así durante la entrevista—, mientras que el segmento de grandes consumidores que se abrió al mercado libre representa alrededor de $us 20 millones al mes.
El problema, explicó, es que un importador debe asumir el riesgo de comprar grandes volúmenes con precios internacionales que pueden cambiar rápidamente. “La principal restricción que tenemos nosotros hoy en día es el capital”, sostuvo.
Contrabando y reventa
Ostoic también apuntó al desvío del combustible subsidiado como uno de los problemas que distorsionan el mercado. Explicó que la restricción de cargar más de 120 litros fuera del tanque busca limitar prácticas de acopio y posterior reventa.
“Este es un primer paso muy importante”, afirmó Ostoic al referirse a la medida, aunque remarcó que el problema no se reduce únicamente al abastecimiento, sino también al uso irregular del combustible subsidiado.
Sobre la regulación del sector, cuestionó que un eventual cambio de la entidad encargada de fiscalizar los hidrocarburos resuelva por sí mismo las dificultades existentes.
“Cambiar el nombre no va a hacer que las cosas funcionen de otra manera. Tiene que ser una entidad que regule de manera eficiente el desarrollo de las actividades por parte de los privados”, señaló Ostoic.


