“No nos hagamos la vida imposible”: Leigue pide dejar las calumnias y la envidia
Uno de los puntos centrales de su mensaje estuvo dirigido a quienes llevan más tiempo dentro de la Iglesia
En medio de una reflexión sobre la parábola de los trabajadores de la viña, monseñor René Leigue llamó a revisar las actitudes que generan división, envidia y enfrentamientos entre personas y grupos. El arzobispo de Santa Cruz cuestionó la lógica de quienes consideran que, por llevar más tiempo en un determinado espacio, tienen más derechos que quienes llegan después.
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Leigue explicó que el Evangelio presenta a trabajadores que reclaman recibir el mismo pago que quienes llegaron más tarde. A partir de esa escena, planteó una reflexión sobre la tendencia humana a establecer diferencias entre unos y otros y a considerar que algunos merecen más que los demás.
Llamado a dejar las calumnias
La reflexión también incluyó un llamado a abandonar las acusaciones y los enfrentamientos entre personas.
“No nos hagamos la vida imposible, no nos volvamos calumniadores unos con otros, no estemos hablando mal del otro”, sostuvo Leigue, antes de pedir que cada persona se concentre en cumplir con aquello que le corresponde.
Al cerrar su homilía, insistió en dejar de lado “los malos actos, esos pensamientos negativos, las calumnias, la manera de pensar mal del otro, hablar mal del otro”.
“Unos son buenos, otros malos”
El religioso advirtió que esa lógica puede derivar en envidia, malestar y calumnias.
“Nosotros somos humanos que siempre estamos viendo eso, ¿no?: que para unos sí, para otros no; unos son buenos, otros malos; unos son preferidos, otros son rechazados”, señaló durante la homilía.
Leigue sostuvo que esa forma de mirar a los demás termina generando daño en lugar de contribuir a la convivencia. En su reflexión, planteó que no corresponde establecer quién tiene mayor derecho por el tiempo que lleva dentro de un determinado camino o espacio.
“También nos volvemos obstáculos”
Uno de los puntos centrales de su mensaje estuvo dirigido a quienes llevan más tiempo dentro de la Iglesia. Leigue advirtió que también pueden convertirse en obstáculos cuando no permiten que otros ingresen o cuando dificultan el camino de quienes llegan después.
“También a nosotros nos puede entrar esa envidia con otras personas que vienen último y le hacemos la vida imposible, le ponemos obstáculos”, afirmó.
El arzobispo pidió, en lugar de mirar cuánto tiempo lleva cada persona, revisar qué está haciendo y qué frutos está dando. “¿Cómo estoy trabajando en la viña del Señor?”, planteó, al señalar que alguien que lleva años puede no estar respondiendo de la manera esperada, mientras que quien recién llega puede mostrar mayor compromiso.


