El Magisterio Urbano de Bolivia ratificó el paro nacional movilizado de 48 horas para este lunes 9 y martes 10 de noviembre de 2026. La medida contempla marchas, movilizaciones y bloqueos en distintas regiones del país, en rechazo a la propuesta del Gobierno de transferir la administración de los institutos técnicos, tecnológicos, artísticos y lingüísticos a las gobernaciones departamentales.
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La protesta podría afectar el desarrollo de las clases en unidades educativas fiscales y de convenio cuyos maestros acaten la convocatoria. Sin embargo, la medida no implica necesariamente la suspensión de actividades en todos los establecimientos del país, ya que su alcance dependerá del nivel de participación de los docentes en cada región.
El conflicto se produce cuando se acerca el cierre de la gestión escolar, una situación que aumenta la preocupación de los padres de familia por las posibles consecuencias de una nueva interrupción de las actividades educativas.
¿Por qué los maestros convocaron al paro nacional?
El principal motivo de la protesta es el rechazo del Magisterio Urbano al proyecto gubernamental que plantea transferir a las gobernaciones departamentales la administración de los institutos de formación técnica, tecnológica, artística y lingüística.
Los dirigentes del sector cuestionan que esa transferencia implique nuevas responsabilidades para los gobiernos departamentales sin que exista, a su juicio, una garantía suficiente de recursos económicos para cubrirlas.
Lorenzo Chávez, dirigente del Magisterio Urbano, explicó que el rechazo no está necesariamente dirigido a la descentralización administrativa, sino a la posibilidad de trasladar competencias sin asegurar el financiamiento correspondiente.
La preocupación de los maestros se concentra en la capacidad de las gobernaciones para sostener el funcionamiento de los institutos y garantizar el pago de los salarios del personal docente.
Desde la perspectiva del sector, asumir nuevas obligaciones sin recursos suficientes podría generar dificultades administrativas y económicas que terminarían afectando a los centros de formación técnica.
Marchas, movilizaciones y bloqueos durante dos días
La convocatoria establece dos jornadas consecutivas de paro nacional movilizado. Durante ese periodo, los maestros prevén realizar distintas acciones de protesta en el país.
El cronograma anunciado contempla:
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Lunes 9 de noviembre: primer día del paro nacional, con marchas y movilizaciones.
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Martes 10 de noviembre: segundo día de la medida, con protestas y acciones en las gobernaciones.
En Santa Cruz, los maestros mantienen sus medidas de protesta y ratificaron su participación en la convocatoria nacional.
Las movilizaciones y los bloqueos podrían generar dificultades en distintos puntos del país, aunque las acciones específicas dependerán de las determinaciones de las organizaciones del Magisterio Urbano en cada región.
Para las familias, uno de los principales efectos será la incertidumbre sobre la continuidad de las clases durante el inicio de la semana. Los estudiantes podrían perder dos jornadas de actividades escolares en aquellos establecimientos donde los docentes se sumen al paro.
¿Qué responde el Gobierno al conflicto docente?
El ministro de Educación, Erick Sanjinés, rechazó la medida de presión y aseguró que el Gobierno mantiene abierta la posibilidad de diálogo con los maestros.
La autoridad sostiene que la transferencia de la administración de los institutos técnicos contempla recursos económicos para garantizar su funcionamiento, además del financiamiento destinado al pago de los salarios docentes.
Según la explicación del ministro, el esquema también prevé transferencias anuales del Tesoro General de la Nación a las gobernaciones departamentales. La propuesta busca que la formación técnica responda a las necesidades productivas de cada departamento.
Sanjinés negó que el proyecto represente una privatización de los institutos y defendió la participación de los gobiernos departamentales en su administración.
No obstante, el ministro advirtió que se aplicarán descuentos salariales a los maestros que no asistan a trabajar durante las jornadas de protesta. La posición del Gobierno se basa en el principio de que el día no trabajado no será pagado.
Esta advertencia abre otro punto de tensión entre las autoridades educativas y el sector movilizado, que mantiene su convocatoria de 48 horas.
Padres de familia temen perjuicios para los estudiantes
La Junta Departamental de Padres y Madres de Familia de La Paz expresó su preocupación por la interrupción de las actividades escolares, especialmente porque el calendario educativo se aproxima a su etapa final.
Richard Flores, representante de esa organización, anunció que los padres analizarán la posibilidad de presentar una acción popular para proteger el derecho a la educación de los estudiantes.
La preocupación también alcanza a los alumnos de sexto de secundaria, quienes podrían resultar perjudicados si las jornadas de suspensión obligan a considerar una ampliación del calendario escolar.
Para las familias, el problema no se limita a los dos días de paro. Una interrupción adicional de las clases puede complicar la planificación de las actividades académicas y el cumplimiento de los contenidos previstos para el cierre de la gestión.
Hasta 2,2 millones de estudiantes podrían verse afectados
El Ministerio de Educación advirtió que una suspensión generalizada de actividades podría perjudicar a aproximadamente 2,2 millones de estudiantes de los niveles inicial, primario y secundario.
Sin embargo, esa cifra corresponde al universo potencial de estudiantes que podrían verse afectados si la medida tiene un alcance amplio. No significa que todos ellos dejarán de pasar clases durante el lunes y martes.
La convocatoria fue ratificada por el Magisterio Urbano y su cumplimiento dependerá del acatamiento de los docentes en cada unidad educativa. Por esa razón, la situación podría variar entre departamentos, municipios e incluso entre establecimientos de una misma región.
Mientras los maestros mantienen su decisión de movilizarse, el Gobierno defiende su propuesta de transferencia administrativa y advierte sobre descuentos salariales. En paralelo, los padres de familia piden evitar que el conflicto perjudique el derecho a la educación.
El paro del 9 y 10 de noviembre se perfila así como una nueva jornada de tensión entre el sector educativo y las autoridades, con millones de estudiantes en el centro de la preocupación.


