Pianista boliviano gana los Premios Sur con una obra inspirada en Periférica Boulevard
La noticia llegó de madrugada y a miles de kilómetros de Bolivia. Daniel Álvarez Veizaga, pianista y compositor boliviano, se encontraba en Florencia, Italia, por motivos de trabajo, cuando recibió...
La noticia llegó de madrugada y a miles de kilómetros de Bolivia. Daniel Álvarez Veizaga, pianista y compositor boliviano, se encontraba en Florencia, Italia, por motivos de trabajo, cuando recibió una llamada desde México que le anunciaba que su obra Periférica había obtenido el primer lugar en la primera edición de los Premios Sur.
El reconocimiento no era menor. Además de imponerse en el certamen internacional, Álvarez Veizaga se convirtió en el primer ganador en la historia de estos premios, organizados por una editorial mexicana. En medio de la emoción, hubo una persona con quien quiso compartir inmediatamente la noticia.
“Mi papá”, responde cuando recuerda quién fue el primero en enterarse. Según relata el pianista boliviano, la reacción fue similar a la de otras ocasiones en las que su carrera le ha traído nuevas alegrías. “Siempre me dice: ‘No puedo creer’”, cuenta.
Sin embargo, detrás de aquel triunfo internacional había una historia que había comenzado mucho antes, entre los sonidos de su ciudad natal.
El Carnaval de Oruro como memoria musical
Cuando Daniel Álvarez Veizaga piensa en Oruro, no recuerda primero imágenes, sino sonidos. Son los ecos de las bandas que acompañan al Carnaval, las melodías que recorren las calles y que terminan formando parte de la vida cotidiana de quienes crecen en la ciudad.
“Innegablemente creo que para todos los orureños el carnaval es como el sonido perpetuo que todo el año está sonando”, afirma el compositor boliviano.
Esa memoria sonora se convirtió en uno de los pilares de Periférica, una sonata para piano integrada por varios movimientos inspirados en danzas tradicionales. Morenadas, caporales y carnavalitos aparecen transformados en una propuesta contemporánea que dialoga con las raíces culturales de Bolivia sin intentar reproducirlas de manera literal.
Álvarez Veizaga recuerda que desde su casa escuchaba cómo diferentes bandas se cruzaban a la distancia. Una melodía se acercaba mientras otra se alejaba, creando una superposición de sonidos que terminó marcando su sensibilidad musical. Años después, esas experiencias encontraron un nuevo lenguaje en el piano.
La influencia de Periférica Boulevard
Pero la obra premiada no solo nació del Carnaval de Oruro. También encontró inspiración en una de las novelas más emblemáticas de la literatura boliviana contemporánea: Periférica Boulevard, de Adolfo Cárdenas.
El compositor explica que la estructura de la sonata se construyó a partir del capítulo Sueño de Reyes, donde aparece un cancionero imaginario compuesto por canciones inexistentes que, sin embargo, sugieren historias, personajes y atmósferas.
A partir de ese universo literario surgieron varios de los movimientos de la obra. Títulos como La guerra de las rosas, Domitila, La balada del salteñero o Felipe Delgado se transformaron en puntos de partida para una creación que mezcla literatura, memoria y música.
La composición fue escrita entre Alemania y Bolivia. Sin embargo, más allá de los lugares físicos, estuvo atravesada por una idea central: el sueño.
Daniel Álvarez Veizaga explica que la obra gira alrededor de ese instante ambiguo en el que la mente comienza a relacionar sonidos e imágenes de manera inesperada. “Hay un momento que es inexplicable que el cerebro empieza a hacer conexiones muy extrañas con lo que estás escuchando”, señala el pianista boliviano al describir el concepto que dio forma a la sonata.
Tradición y libertad creativa
Uno de los desafíos de Periférica consistió en trasladar ritmos profundamente arraigados en la cultura popular boliviana al lenguaje del piano contemporáneo.
Lejos de buscar una reproducción exacta de las formas tradicionales, Álvarez Veizaga optó por reinterpretarlas desde su propia mirada artística. En la obra aparecen elementos reconocibles de la morenada, como los bajos marcados que caracterizan al género, aunque también surgen transformaciones inesperadas.
“Simplemente es mi forma de hacer música, es lo que a mí me gustaría escuchar”, explica el compositor boliviano.
Esa libertad le permite tomar un patrón tradicional y convertirlo en otra cosa: una marcha, una fanfarria o una evocación sonora distinta. La tradición se mantiene presente, pero se expande hacia nuevos territorios creativos.
Llevar Bolivia al mundo
A lo largo de su trayectoria, Daniel Álvarez Veizaga ha presentado su trabajo en distintos países. Sin embargo, asegura que existe una satisfacción particular cuando las referencias culturales bolivianas llegan a públicos que jamás han escuchado una morenada o un carnavalito.
“Sinceramente me llena de orgullo. Soy muy orgulloso de ser boliviano, de ser andino”, afirma.
Para el pianista y compositor, la música no funciona como una simple declaración identitaria, sino como una forma de compartir su manera de entender el mundo. Por ello, cada obra representa también un compromiso con la excelencia artística.
“Creo que esa es la responsabilidad que tenemos los artistas, superarnos a nosotros mismos incluso a través del arte”, sostiene.
Un premio que abre caminos
El reconocimiento obtenido en México también refleja una estrategia que muchos compositores contemporáneos utilizan para proyectar sus carreras. En un ámbito especializado y reducido, los concursos internacionales se convierten en una oportunidad para dar visibilidad a nuevas obras y establecer vínculos con intérpretes, programadores y curadores culturales.
Álvarez Veizaga explica que participar en este tipo de convocatorias forma parte de un esfuerzo constante por hacer que su música llegue a nuevos escenarios.
Ese recorrido comenzó años atrás, cuando decidió salir de Bolivia para estudiar composición musical. En aquel momento, recuerda, el país todavía no contaba con una formación especializada en esa área.
“Es una de las razones por la cual he decidido ir a estudiar a Argentina para estudiar composición”, señala el músico boliviano.
Aquel viaje fue el inicio de una trayectoria internacional que hoy suma un nuevo capítulo.
El primer nombre en la historia
Más allá del trofeo, el premio tiene un significado simbólico especial. Al tratarse de la edición inaugural de los Premios Sur, Daniel Álvarez Veizaga será recordado como el primer ganador del certamen.
Para el compositor boliviano, el reconocimiento trasciende el ámbito personal porque valida una obra profundamente vinculada a su identidad cultural.
“Mucho orgullo de decir, bueno, esta música que está basada en las morenadas de mi ciudad, donde he nacido, está siendo valorada por profesionales, por grandes maestros”, afirma.
Y quizás ahí radique el verdadero valor de Periférica: en haber logrado que los sonidos que acompañaron su infancia en Oruro, las páginas de una novela boliviana y los sueños convertidos en música viajaran juntos hasta México para conquistar un escenario internacional.


