Tatiana Marset, hermana de Sebastián Marset, contó en ReFresco Podcast detalles de su llegada a Bolivia, el operativo en el que fue detenida, su permanencia en Palmasola y las condiciones que enfrenta actualmente con detención domiciliaria nocturna. Durante la entrevista, negó haber sido cómplice de las actividades atribuidas a su hermano y cuestionó las acusaciones formuladas en su contra.
Marset explicó que llegó a Bolivia en enero para visitar a Sebastián, a quien, según dijo, no veía desde hacía aproximadamente cinco años. Tenía previsto regresar a Uruguay cuando se produjo el operativo policial en la vivienda donde se encontraba, dos o tres días antes de su retorno.
Según su relato, el procedimiento comenzó alrededor de las 02:00 o 02:30, cuando efectivos policiales rodearon el inmueble. Calculó que había entre 200 y 300 policías en los alrededores. Ella y las otras personas que estaban en la vivienda permanecieron dentro durante varias horas mientras esperaban la presencia de un fiscal y de la prensa.
Al amanecer, los ocupantes salieron de manera individual. Marset recordó el despliegue policial y describió la escena como una película, debido a la presencia de francotiradores en los alrededores.
“Fue una película: francotiradores por acá, francotiradores por allá. Y yo dije: ‘Mierda, ¿en qué película estoy?’”, relató Marset.
La acusación y el pedido de colaboración
La hermana de Sebastián Marset aseguró que fue acusada de tráfico de armas y organización criminal debido a las armas encontradas en la vivienda. Según su versión, se le atribuyó la propiedad de esos objetos sin que, hasta ese momento, se le presentaran pruebas que demostraran que eran suyos.
Después de ser trasladada y sometida a interrogatorios, contó que fue llevada a una oficina antes de una conferencia de prensa. Allí, según relató, le pidieron colaborar para evitar que fuera trasladada a Estados Unidos debido a su parentesco con Sebastián.
Marset afirmó que rechazó entregar información porque no tenía conocimiento de los hechos que se investigaban y porque se trataba de su hermano.
“Yo no tengo por qué hablar ni aportar algo que no sé, y aunque lo supiera, es familia, no voy a hablar algo que no me incumbe”, dijo Marset.
Según su relato, una persona le advirtió: “Mira, yo entregué a tu hermano a los Estados Unidos. Si no querés conocer Disneylandia, vas a hablar con nosotros”. Ella respondió: “No preciso, ya conozco”.
Posteriormente, fue trasladada a Palmasola, donde, según contó, permaneció cerca de seis meses.
Su paso por Palmasola
Marset relató que al ingresar al penal fue enviada a aislamiento por motivos de seguridad. Describió que durante los primeros días durmió en el piso, sobre una cama de cemento con un colchón delgado, y que el espacio tenía aproximadamente dos por dos metros.
También afirmó que durante los primeros días no comió ni tomó agua. Después fue trasladada al sector de población de mujeres y permaneció dos semanas encerrada en un cuarto, desde donde solo podía salir durante un horario determinado por la noche.
“No soy perro de nadie. En Palmasola no existen privilegios para nadie, nunca existieron privilegios para Marset”, afirmó.
Dijo además que decidió no recibir visitas de su familia para evitar exponer a su madre y a su hermana de dos años.
Su salida del penal, según explicó, se produjo después de cinco audiencias, de las cuales tres se realizaron y dos fueron suspendidas. Como parte del proceso, señaló que se sometió a una prueba de guantelete relacionada con las armas y que el resultado fue negativo.
“Hicimos la prueba de guantelete por el tema de las armas y dio negativo, nunca toqué un arma”, sostuvo Marset.
Niega complicidad con Sebastián
Durante la entrevista, la hermana del narcotraficante uruguayo respondió a los cuestionamientos que recibió en redes sociales, donde algunas personas la señalaron como cómplice y aseguraron que habría disfrutado de dinero ajeno.
Marset rechazó esa versión y explicó que su viaje a Bolivia tuvo como propósito reencontrarse con su hermano después de varios años sin verlo.
“Yo no soy cómplice. ¿Cómplice de qué? No existe complicidad. Es mi hermano, no lo veía hace cinco años, lo abracé y lo disfruté. ¿Eso es ser cómplice?”, cuestionó.
Sobre Sebastián, manifestó que lo considera una persona humilde, buen padre, hermano y amigo. También cuestionó que sea presentado públicamente como responsable de todos los delitos que se le atribuyen.
“Hablan de él como si fuera el criminal más grande del mundo. No hay pruebas de eso, no existen pruebas de lo que lo culpan”, afirmó.
Actualmente, Sebastián Marset se encuentra en Estados Unidos, según relató su hermana, quien dijo que la separación de su familia le genera dolor y que mantiene la esperanza de volver a reunirse con él.
De las dificultades por el apellido a su vida en Bolivia
Marset contó que su apellido le generó dificultades desde su etapa escolar en Uruguay. Dijo que algunos compañeros se alejaron de ella cuando conocieron su vínculo familiar y que también tuvo problemas laborales.
Según relató, trabajaba en una empresa cuando sus empleadores conocieron que era parte de la familia Marset y decidieron desvincularla. La entrevistada sostuvo que nunca consideró justo responder por hechos ajenos.
“¿Qué tengo que ver yo? Cada uno afronta sus actos. Yo soy responsable de los míos, yo no he hecho nada”, manifestó.
Pese a esas experiencias, aseguró que no reniega de su apellido y que mantiene una relación cercana con sus hermanos y demás integrantes de su familia.
En Bolivia, en cambio, dijo haber encontrado oportunidades vinculadas al modelaje, una actividad que comenzó a desarrollar desde aproximadamente los 18 años y para la que realizó estudios de pasarela, fotografía y modelaje profesional en Uruguay.
También destacó el recibimiento que recibió de parte de personas en Bolivia, país donde aseguró que quiere permanecer.
“No me lo esperaba. Me encanta porque soy extranjera y nunca pensé que un país me podría recibir de esa manera, de quererme así”, expresó.
Detención domiciliaria y planes
Tras salir de Palmasola, Marset pasó a cumplir detención domiciliaria nocturna. Según explicó, la medida establece que debe permanecer en su domicilio entre las 20:00 y las 06:00, aunque afirmó que durante el día tampoco puede desarrollar con normalidad sus actividades porque requiere una autorización judicial para salir.
La situación, señaló, afecta sus actividades laborales y contratos vinculados al modelaje.
“Salí de Palmasola para hacer mi vida y estar encerrada me cierra puertas. Tengo contratos para hacer y no puedo porque no tengo la posibilidad de salir”, dijo.
Mientras permanece en la vivienda, estudia Marketing Digital y Computación tres veces por semana. En sus momentos libres, contó que mira series, escucha música o utiliza el teléfono.
Marset también atribuyó a su paso por Palmasola un cambio en su manera de afrontar las situaciones. Dijo que antes reaccionaba de manera impulsiva y que ahora considera que aprendió a escuchar y pensar antes de actuar.
La primera llamada que realizó después de recuperar su libertad, relató, fue a su madre, a quien le comunicó: “Mamá, acá estoy, soy libre”.
“No me juzguen, que me conozcan”
Al referirse a su futuro, Marset aseguró que quiere continuar su vida en Bolivia, trabajar y conocer distintas regiones del país. También dijo que espera volver a reunirse con su hermano y el resto de su familia.
Sobre Sebastián, expresó que lo ama, lo extraña y que espera que pueda reencontrarse con sus hijos y familiares.
“Que lo amo, que lo extraño, que sea fuerte y que pronto vamos a estar juntos todos otra vez. Que luche por sus hijos, que nosotros vamos a luchar por él y tenemos los brazos abiertos para cuando quiera regresar”, manifestó.
Al cierre de la entrevista, pidió que las personas conozcan su historia antes de emitir opiniones sobre ella por su apellido.
“Que no me juzguen, que me conozcan. Cuando pueda salir, si quieren nos sentamos en una plaza a conversar para que me conozcan”, afirmó.
Marset concluyó la conversación con una frase que, según explicó, resume su posición frente a los cuestionamientos recibidos: “No existe un delito, el único delito es amor, nada más”.


