Después de 53 días, la fase de bloqueos nacionales parece acercarse a su fin. Los puntos de bloqueo se redujeron a 11 y se concentran principalmente en Cochabamba, sostenidos por sectores cocaleros y el núcleo duro evista.
Sin embargo, la disminución de los bloqueos no significa el fin de la crisis.
La conflictividad cambia de forma.
El Gobierno logra recuperar gradualmente el control territorial y evita una crisis política terminal, pero emerge profundamente desgastado, con una economía debilitada, problemas de combustibles aún no resueltos y altos niveles de polarización social.
Por su parte, Evo Morales pierde amplitud política nacional, pero conserva aún capacidad de resistencia territorial en sus bastiones tradicionales, especialmente en el Chapare. El ampliado convocado en Lauca Ñ para este lunes será clave para conocer si el evismo opta por el repliegue, la reorganización o una nueva etapa de confrontación.
Un conflicto que vuelve a sus bastiones
La principal señal política de las últimas jornadas es que la resistencia deja de ser nacional y vuelve a concentrarse territorialmente.
El conflicto retorna a sus núcleos históricos:
* Chapare.
* Sectores cocaleros.
* Organizaciones campesinas afines a Evo Morales.
Esto reduce el impacto nacional inmediato, pero mantiene abierto un foco de inestabilidad política de mediano plazo.
Las críticas a dirigentes como Mario Argollo y Vicente Salazar muestran además que la disputa por el liderazgo dentro del movimiento social recién comienza.
Escenarios inmediatos
Escenario más probable (55%)
Los bloqueos continúan disminuyendo y el conflicto entra en una fase de desgaste y repliegue gradual.
Escenario intermedio (30%)
El evismo abandona los bloqueos y busca nuevas formas de presión:
* marchas;
* movilizaciones sectoriales;
* reorganización campesina;
* presión política
Escenario crítico (15%)
Operativos o incidentes en el Chapare provocan enfrentamientos y reactivan la conflictividad nacional.
El principal riesgo ya no es político
La crisis deja de ser principalmente logística y pasa a ser económica.
Después de 53 días de conflicto, Bolivia enfrenta:
* deterioro productivo;
* pérdida de liquidez;
* presión inflacionaria;
* incertidumbre cambiaria;
* debilitamiento de la confianza.
La economía será el principal frente de riesgo durante los próximos meses.
Qué deben hacer las empresas
* No asumir que la crisis terminó.
* Reconstruir inventarios y cadenas logísticas.
* Mantener liquidez reforzada.
* Monitorear especialmente Chapare, conflictos agrarios y abastecimiento de combustibles.
* Revisar planes de contingencia para el segundo semestre.
La situación de Santa Cruz
Santa Cruz emerge con mayor legitimidad en la defensa del abastecimiento y la producción, pero continúa expuesta a tres riesgos:
1. persistencia de problemas de combustibles;
2. deterioro económico nacional;
3. nuevos conflictos rurales o agrarios.
La prioridad regional debe concentrarse en la recuperación productiva, la reconstrucción logística y la prevención de nuevos focos de conflictividad.
Conclusión
Los bloqueos retroceden, pero la crisis no termina.
Bolivia parece ingresar en una etapa de reorganización política, resistencia focalizada y fuerte incertidumbre económica.
La pregunta ahora es qué actores llegarán en mejores condiciones a la siguiente etapa.
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