El Banco Central de Bolivia (BCB) solicitó formalmente a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) la autorización para monetizar 11 de las 22 toneladas de oro que mantiene como reserva obligatoria. La medida busca captar cerca de US$ 2.000 millones adicionales en divisas líquidas para contener posibles sobre-reacciones en el mercado cambiario, en el marco del nuevo régimen de flotación flexible.
Mecanismo de la propuesta e impacto en las reservas
Actualmente, Bolivia reporta Reservas Internacionales Netas (RIN) por un total de US$ 4.282 millones. De este saldo, solo entre US$ 1.100 y US$ 1.134 millones corresponden a dólares de libre disponibilidad, mientras que cerca de US$ 3.200 millones permanecen inmovilizados en oro físico.
La Ley 1503 fija un piso inviolable de 22 toneladas de oro en bóveda; no obstante, el BCB registra actualmente 23 toneladas tras liquidar pignoraciones heredadas. La intención del ente emisor, encabezado por David Espinoza, no es vender el patrimonio, sino convertir 11 toneladas en efectivo para ampliar la liquidez de respaldo a la política cambiaria.
Régimen flexible y contención de volatilidad
Desde la adopción del esquema cambiario flexible a finales de agosto de 2026, la divisa estadounidense ha mostrado una tendencia ascendente, pasando de Bs 11,50 a escalar hasta los Bs 12,32 por dólar registrados al 3 de septiembre.
El presidente del BCB remarcó que los niveles de cotización actuales son “adecuados” y que la institución no intervendrá para fijar un precio ni promover depreciaciones artificiales. Sin embargo, precisó que se utilizará el capital de reserva para amortiguar “sobresaltos reales” y evitar que el dólar regrese a los picos observados en el mercado paralelo durante 2025 (Bs 15–20).
Medidas complementarias y análisis económico
Como vía alternativa para amortiguar la demanda, el BCB evalúa suspender temporalmente la compra de oro en el mercado interno, lo que liberaría hasta US$ 250 millones anuales para el sistema financiero comercial, medida que también requiere respaldo del parlamento.
Analistas económicos señalan que la conversión de oro constituye un alivio paliativo para la liquidez de corto plazo, pero advierten que la estabilidad del boliviano requerirá reformas de fondo que estimulen las exportaciones, fomenten la inversión privada y garanticen un flujo sostenible de divisas.


