Acuerdo con el FMI: economista de Cainco anticipa dos años de ajuste económico en Bolivia
El jefe de Asuntos Económicos de Cainco, explicó que el acuerdo con el FMI apunta a estabilizar la economía, corregir distorsiones y atraer inversión. Advirtió que el ajuste reducirá el consumo y...
Bolivia atraviesa una etapa de ajuste económico que podría extenderse durante 2026 y 2027, con un costo directo para el bienestar de las familias, antes de que puedan consolidarse las condiciones para una recuperación sostenida. Así lo explicó Osmar Bolívar, jefe de Asuntos Económicos de la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco), al analizar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los cambios que implica para el país.
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Según Bolívar, la economía boliviana llegó a un límite en el que ya no era posible sostener el esquema anterior, basado en precios regulados, reservas internacionales y financiamiento del Banco Central al sector público. Por ello, sostuvo que el país debe avanzar hacia un nuevo modelo económico que permita corregir distorsiones y generar condiciones más favorables para la inversión.
“Debemos transitar a una nueva forma de hacer economía”, afirmó durante una entrevista en el programa Desayuno Informado.
El acuerdo con el FMI busca estabilizar la economía
Bolívar señaló que el plan económico tiene dos objetivos principales: conseguir liquidez en el corto plazo y promover cambios estructurales que permitan aumentar la inversión privada y la productividad.
El financiamiento del FMI y de otros organismos multilaterales ayudaría a atender las necesidades inmediatas de recursos. Sin embargo, el acuerdo también contempla nuevas reglas económicas, cuyo cumplimiento será evaluado periódicamente.
Entre los cambios mencionó un tipo de cambio más flexible y precios de los combustibles que reflejen mejor las condiciones del mercado internacional. Estas modificaciones, explicó, pueden encarecer inicialmente algunos productos y reducir la capacidad de compra de los hogares, pero también buscan corregir incentivos que favorecían el consumo de importaciones y el contrabando.
El economista sostuvo que unas reglas más previsibles podrían incentivar la producción nacional y la inversión, tanto boliviana como extranjera. A su juicio, esa inversión puede traducirse en producción formal, generación de empleo e ingresos para las familias.
Menor consumo durante 2026 y 2027
El entrevistado advirtió que estabilizar la economía no significa regresar automáticamente a los precios ni al nivel de consumo de años anteriores.
“Vamos a consumir menos, es inevitable”, señaló al explicar que la corrección de los desequilibrios tendrá efectos sobre el bienestar de la población durante el periodo de ajuste.
Bolívar comparó la situación con la de una familia que pierde sus ingresos, pero intenta mantener su nivel de vida mediante el endeudamiento. Cuando se agotan las fuentes de financiamiento, explicó, la familia debe ajustar sus gastos a su nueva realidad.
Con esa analogía, argumentó que Bolivia necesita corregir los desequilibrios acumulados para construir una economía más sostenible. Según su perspectiva, 2026 y 2027 serán años de estabilización, mientras que una eventual recuperación dependerá de que las medidas se apliquen y se consoliden las condiciones para crecer en los años siguientes.
También recordó que Bolivia cerró 2025 con una inflación del 20,4%, cifra que utilizó para ilustrar la pérdida de previsibilidad económica que, a su juicio, se busca corregir.
El ajuste puede aumentar la desigualdad
Bolívar advirtió que, durante los procesos de ajuste estructural, la desigualdad tiende a aumentar. Por eso, consideró fundamental que las medidas económicas estén acompañadas por mecanismos de protección para los sectores más vulnerables.
Explicó que un sistema de protección social permitiría identificar a las personas y familias con mayores necesidades mediante registros administrativos del sector público y facilitar una respuesta más oportuna.
Como ejemplo, señaló que la eliminación de subsidios a los combustibles debería estar acompañada por transferencias dirigidas a los hogares vulnerables, para reducir el impacto de los cambios en sus ingresos y gastos.
“Un país debería tener algo que se llama un sistema de protección social”, afirmó.
El jefe de Asuntos Económicos de Cainco sostuvo que esta herramienta es necesaria para amortiguar los efectos del ajuste y evitar que el aumento de la pobreza y la desigualdad recaiga con mayor fuerza sobre quienes tienen menos recursos.
Bolivia debe avanzar hacia un sistema de protección social
De acuerdo con Bolívar, la consolidación de un sistema de protección social unificado forma parte de las medidas estructurales previstas en el acuerdo con el FMI. Indicó que, según el cronograma al que hizo referencia, en 2027 debería avanzarse en su constitución.
El objetivo sería contar con información que permita identificar a los sectores vulnerables y acompañarlos durante el proceso de ajuste. El economista aclaró que un sistema de este tipo no eliminaría todos los costos sociales, pero ayudaría a reducir sus efectos.
Bolívar concluyó que el país enfrenta un periodo difícil, aunque consideró que existe una mayor previsibilidad sobre el rumbo económico. La posibilidad de una recuperación sostenida, remarcó, dependerá de que Bolivia cumpla las medidas acordadas y logre transformar la estabilización en mejores condiciones para la inversión, la productividad y el empleo.


