Bolivia: “una patria con pocos patriotas y una marea de criticones”
Dr. Carlos Dabdoub Arrien Vicerrector de Unifranz
¿Acaso esta historia no resulta familiar? Un relato en internet habla de cuatro personajes: “Todos”, “Alguien”, “Cualquiera” y “Nadie”, y de un trabajo que debían ejecutar. “Todos” sabía que “Alguien” lo haría. “Cualquiera” podría haberlo hecho, pero en realidad “Nadie” lo hizo. El resultado fue que “Todos” creía que lo haría “Cualquiera” y “Nadie” se dio cuenta de que “Alguien” no cumpliría. La historia termina cuando “Alguien” reprochó a “Todos”, porque en realidad “Nadie” hizo lo que “Cualquiera” podría haberlo hecho. El triste final fue que dicho encargo no se cumplió.
Este mismo círculo vicioso sucede en muchos ambientes de la comunidad cruceña. Se critica cuando alguna empresa o proyecto se inicia, si no, se reprocha acremente porque no se lo hizo, o bien, se pone en duda la honestidad de quien ejecutó cualquier obra. Entonces proliferan los memes o los famosos TikTok, que muchas veces sólo sirven de entretenimiento superficial y en producir risotadas en las reuniones sociales o de familia.
Esta forma de criticar sin argumentos, es una manera elegante de encubrir la cultura del “nomeimportismo” de quienes no ofrecen soluciones, ni sienten compromiso alguno por aportar al desarrollo y bienestar de la sociedad. El silencio cómplice funciona como una cortina de humo que oculta su vergonzoso espanto de no ejercer una ciudadanía activa y solidaria.
No deja de resultar paradójico que algunos críticos exijan transparencia, eficiencia y compromiso a las autoridades, mientras en su vida cotidiana, incumplen normas básicas de convivencia y cumplimiento de la ley. Para todos ellos, bien vale la sentencia bíblica: “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra”, una célebre sentencia apropiada para esta ocasión.
El alimento vivo a este tipo de actitud es que se viven tiempos de “ombliguismo papal”, donde muchos se creen el centro del universo, todo les ofende, desconfían de la buena fe, sin siquiera proponer algo que sea coherente y viable. El “yoísmo” en las reuniones nos abruma y amenaza con desplazar el sentido de comunidad que necesitamos recuperar. Ya no se lo puede soportar más.
El 20 de enero de 1961, John F. Kennedy, lanzó una frase histórica en su discurso de investidura al cargo de presidente de los Estados Unidos de América: “No preguntes qué puede hacer tu país por ti¸ pregunta qué puedes hacer tú por tu país”. Eran tiempos en los que quienes gobernaban o arengaban a las masas, tenían una manera especial de ver las cosas, tal como lo dijo el reverendo Martin Luther King, quien, en 1963, trazó un sueño de unión y de trabajo, como sus mayores fortalezas.
Hoy invocamos también al buen periodismo, para que abran más espacios a propuestas saludables y publiquen denuncias comprobadas, y no solamente detallar escándalos, sin prueba alguna.
Es la hora de construir unidad y oportunidades. Santa Cruz tiene una gran ocasión de avanzar en medio de la actual crisis generalizada que se vive. Necesitamos más autoestima, más pasión por el terruño, ser más sensatos y más responsables por lo que decimos y hacemos, mayor respeto hacia los demás y, más bien dedicarnos a desplegar un proyecto participativo que enamore a la gente, y sirva de ejemplo para otras regiones. Luego vendrán los líderes que enarbolen las banderas del progreso. Por el contrario, si únicamente los elegimos, sin apoyar un proyecto colectivo, lo único que habremos engendrado son “caudillos de barro”, igual que tantos otros, que ofrecieron el Edén perdido o la Tierra sin mal.
Ojalá estos comentarios sirvan para reflexionar en este mes de septiembre de 2026.


