Casi 6 millones de bolivianos caerían en la pobreza al ajustar el impacto de la inflación
La pobreza por ingresos en Bolivia podría alcanzar a casi seis millones de personas si las cifras oficiales se actualizan incorporando el efecto de la inflación sobre el costo de vida. Esa es la...
La pobreza por ingresos en Bolivia podría alcanzar a casi seis millones de personas si las cifras oficiales se actualizan incorporando el efecto de la inflación sobre el costo de vida. Esa es la principal conclusión de un estudio elaborado por Fundación Jubileo, que estima que la incidencia de la pobreza subiría del 37,7% al 47% de la población, un incremento de casi diez puntos porcentuales respecto a los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
“Estamos hablando de que uno de cada dos bolivianos en nuestro país es pobre por ingreso”, afirmó la analista de políticas sociales de Fundación Jubileo, Carla Cordero. Explicó que la estimación parte de las cifras oficiales, pero incorpora el impacto que ha tenido el incremento de los precios, especialmente de los alimentos, sobre el poder adquisitivo de los hogares.
De acuerdo con la metodología utilizada por el INE, una persona deja de ser considerada pobre por ingresos cuando dispone de alrededor de Bs 35 diarios en las ciudades y Bs 25 en el área rural para cubrir alimentación, vivienda y servicios básicos. En el caso de la pobreza extrema, el umbral se reduce a Bs 17 diarios en las ciudades y Bs 15 en el campo, montos que, según la investigadora, ya no reflejan el costo real de vida debido al contexto inflacionario.
El análisis identifica además a los grupos con mayor vulnerabilidad. Más de la mitad de los menores de 17 años vive en situación de pobreza por ingresos, una condición que, según Cordero, profundiza la pobreza intergeneracional. A ellos se suman las mujeres, la población rural, los habitantes de ciudades fuera del eje central y quienes dependen de la economía informal.
Aunque la incidencia de la pobreza continúa siendo mayor en el área rural, el estudio advierte que la mayor concentración de personas pobres se encuentra en las ciudades. Según los datos expuestos, el 59% de quienes viven en pobreza moderada reside en áreas urbanas, mientras que el 67% de la población en pobreza extrema permanece en el campo, un escenario que refleja las persistentes brechas territoriales.
Fundación Jubileo atribuye este panorama a problemas estructurales que van más allá del comportamiento de los precios. Entre ellos destaca la elevada informalidad laboral, que alcanza entre el 84% y el 87% de los trabajadores, según datos citados de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del INE. “Son personas que viven al día. Con choques como los bloqueos, la pérdida del trabajo o que un familiar se enferme, pasan directamente a una situación de vulnerabilidad”, señaló Cordero.
La investigadora también advirtió que Bolivia registra una de las productividades laborales más bajas de la región y que persisten deficiencias en la calidad educativa. Citó datos que muestran que solo el 33% de los estudiantes comprende lo que lee y apenas el 3% alcanza las competencias esperadas en matemáticas. A ello se suma, dijo, una desconexión entre la formación de los jóvenes y las necesidades del aparato productivo.
El informe también aborda el impacto de la migración interna. Cordero explicó que la búsqueda de mejores oportunidades impulsa el traslado de familias del área rural hacia las ciudades, donde aumenta la presión sobre los servicios y el empleo, mientras los territorios rurales pierden población joven y capacidad productiva. Frente a este escenario, sostuvo que el país requiere políticas públicas orientadas a generar empleo digno, fortalecer las economías locales y crear condiciones que permitan a las personas permanecer y desarrollarse en sus comunidades de origen.


