Mes de la Biblia: El diálogo con Dios a través de la lectura diaria de la Palabra
En su homilía dominical, el Arzobispo de Santa Cruz, en el marco de las celebraciones por el mes de la Biblia, hizo un firme llamado a la comunidad para profundizar en la fe a través de la lectura diaria de la Palabra del Señor, un espacio sagrado donde Dios espera dialogar abiertamente con sus hijos.
Ante los fieles presentes y la audiencia que sigue las celebraciones por las redes sociales y medios de comunicación —especialmente aquellos imposibilitados de asistir a las parroquias—, Mons. Leigue enfatizó la necesidad vital de no poner límites a la reconciliación, recordándonos que la humanidad, en su fragilidad, siempre requerirá de la misericordia divina para sanar y avanzar.
Cuestionar al confesor: la evasión del sacramento como síntoma de ceguera
Esta invitación eclesial nos introduce a una profunda reflexión sobre la verdadera naturaleza del perdón, un mandato que Jesús definió como absoluto al responder a Pedro que se debe perdonar «hasta setenta veces siete». El pastor reflexionó sobre la enseñanza divina que nos confronta con nuestra propia imperfección; si Dios —que es amor puro— perdona de forma infinita y borra el pasado sin guardar rencores, resulta incomprensible la resistencia humana a replicar esa compasión entre semejantes.
En su homilía, el Arzobispo dijo que minimizar las fallas cotidianas, acumular «mentiras piadosas» o negarse a la confesión argumentando la condición pecadora de los propios sacerdotes solo evidencia una soberbia y un orgullo ciego. El Prelado exhortó a recordar que los presbíteros en realidad absuelven en nombre de Dios y también acuden al sacramento de la penitencia, incluido el Papa, por lo que nadie en la tierra es perfecto.
La fe bajo asedio: El uso del rumor político como fractura de la comunión pastoral
Finalmente, Mons. René abordó de manera enérgica la polémica generada en redes sociales respecto al supuesto traslado de la Virgen de Cotoca. sostuvo que existen personas que lanzan estas falsas alarmas con el único objetivo de sembrar división y hacer daño. El Arzobispo aclaró de forma tajante que el asunto de la Virgen de Cotoca es estrictamente eclesial y bajo ninguna circunstancia debe ser politizado ni socializado, desmintiendo categóricamente cualquier intención de cambiar la sagrada imagen de su lugar actual.
Exhortando a la población a no replicar comentarios malintencionados, el pastor recordó que la Virgen permanece donde debe estar e invitó a seguir el consejo del Papa Francisco: recordar que Dios jamás se cansa de perdonar y que, por ende, nosotros nunca debemos cansarnos de pedir perdón.


