El Niño intensifica el calor en Bolivia: se rompen récords de temperatura y alertan por sequías e inundaciones
El Niño intensifica el calor en Bolivia y altera las lluvias. Ramiro Solís advierte sobre récords de temperatura, sequías, inundaciones y riesgos para la producción agrícola en varias regiones.
El fenómeno de El Niño muestra una mayor intensidad en Bolivia, con temperaturas extremas, déficit de precipitaciones en varias regiones y riesgo de inundaciones en distintas cuencas del país. El ingeniero Ramiro Solís advirtió que el comportamiento climático podría generar nuevas complicaciones durante los próximos meses, especialmente para el sector agropecuario.
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Durante una entrevista con Asuntos Centrales, Solís explicó que los organismos internacionales de monitoreo climático identifican una intensificación del fenómeno, que pasó de una clasificación fuerte a muy fuerte. Según los datos mencionados por el especialista, la anomalía térmica de la superficie del océano Pacífico superó los 2,6 grados centígrados.
Además, señaló que existía una probabilidad superior al 80% de que El Niño continuara durante el trimestre de enero, febrero y marzo, de acuerdo con los pronósticos citados en la entrevista.
Bolivia registra temperaturas máximas históricas
Uno de los principales efectos del fenómeno es el incremento de las temperaturas, particularmente en el oriente boliviano y el Chaco.
Solís presentó registros de estaciones meteorológicas que muestran nuevos máximos históricos. Entre los datos destacados mencionó los siguientes:
- Villamontes: la temperatura extrema histórica de 46,4 °C fue superada con un registro de 49 °C.
- Puerto Suárez: la máxima anterior de 43,1 °C fue superada al alcanzar 47,8 °C.
- Samaipata: se registraron 39 °C, por encima del máximo histórico de 38,2 °C.
- Concepción: alcanzó los 41 °C.
- San José de Chiquitos: llegó a los 42,9 °C.
- Roboré: registró 43,6 °C, superando el máximo anterior de 42,7 °C.
- Ascensión de Guarayos: alcanzó los 40 °C.
El especialista advirtió que todavía podían presentarse temperaturas más elevadas, debido a que el país ingresaba en una etapa de mayor actividad climática y altas temperaturas.
Sequía y déficit hídrico en varias regiones
El fenómeno de El Niño también está modificando la distribución de las precipitaciones. Mientras algunas regiones enfrentan lluvias por encima de lo normal, otras registran déficit hídrico.
Entre los departamentos que presentan mayor vulnerabilidad se encuentran Cochabamba, Chuquisaca y Tarija. En Santa Cruz también se identificaron zonas con déficit de precipitaciones, principalmente en el centro de la Chiquitanía.
Solís mencionó que los valles interandinos también están bajo seguimiento, especialmente sectores de Vallegrande, Saipina y Tomarapa.
Las lluvias recientes permitieron una recuperación parcial de algunas estaciones meteorológicas, aunque el monitoreo continúa para determinar si los niveles de precipitación se encuentran dentro de los parámetros normales.
Alertan por posibles inundaciones en Santa Cruz
El escenario climático no solamente contempla sequías. El especialista también advirtió sobre posibles crecidas de ríos y desbordes en diferentes cuencas.
Entre las zonas que requieren mayor atención mencionó las cuencas de los ríos Ichilo, Yapacaní y Piraí, especialmente en la parte baja de este último.
Las poblaciones de Montero y Okinawa figuran entre los sectores que deben prestar atención a los posibles ascensos progresivos de los niveles de los ríos.
Solís indicó que se realiza un seguimiento permanente de las condiciones hidrológicas y meteorológicas, con información difundida a través de los canales oficiales del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi).
El sector agropecuario, entre los más afectados
La variabilidad climática representa un riesgo importante para la producción agrícola. Según Solís, las precipitaciones intensas pueden provocar inundaciones y afectar los cultivos, especialmente en el oriente del país.
Mencionó que los cultivos de soya y arroz pueden sufrir consecuencias por el exceso de agua, incluso cuando algunas variedades agrícolas tienen cierta capacidad de adaptación a condiciones de humedad.
A este escenario se suma el déficit de precipitaciones en otras regiones, que puede comprometer la disponibilidad de agua para las actividades productivas.
El especialista sostuvo que la combinación de temperaturas elevadas, lluvias irregulares y eventos extremos puede generar dificultades para diferentes sectores de la economía nacional.
El monitoreo climático será clave durante los próximos meses
Ante este panorama, Solís destacó la importancia del seguimiento permanente de las estaciones meteorológicas y de los niveles de los ríos para anticipar posibles emergencias.
El comportamiento de El Niño exige especial atención tanto en las regiones expuestas a sequías como en aquellas que podrían enfrentar inundaciones.
El especialista recomendó prestar atención a los avisos y reportes oficiales del Senamhi, que permiten conocer la evolución de las condiciones climáticas y los riesgos asociados.
La principal preocupación es que Bolivia enfrente simultáneamente temperaturas extremas, déficit hídrico y precipitaciones intensas, un escenario que puede afectar a las comunidades, la producción agrícola y la disponibilidad de agua.


