Israel define el futuro de Netanyahu y EEUU pone a prueba el poder de Trump en las urnas
Dos elecciones de alto impacto político marcarán los próximos días. Israel vota el 27 de octubre, mientras Estados Unidos celebrará sus comicios legislativos el 3 de noviembre, con efectos que pueden...
La agenda internacional estará marcada por dos procesos electorales que pueden modificar el escenario político de Israel y Estados Unidos. Este martes 27 de octubre, los israelíes elegirán a los integrantes de la Knéset, su Parlamento nacional, en una contienda que pone a prueba el liderazgo del primer ministro Benjamin Netanyahu.
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Una semana después, el martes 3 de noviembre, los estadounidenses acudirán a las urnas para renovar la Cámara de Representantes y parte del Senado, en unos comicios que definirán cuánto margen tendrá el presidente Donald Trump para impulsar su agenda durante la segunda mitad de su mandato.
Aunque se trata de elecciones con características distintas, ambas tienen un factor en común: el resultado no dependerá únicamente de los votos, sino también de la capacidad de los partidos para construir mayorías y acuerdos políticos.
Israel: Netanyahu enfrenta una elección decisiva
Los ciudadanos israelíes elegirán a los 120 integrantes de la Knéset. El primer ministro Benjamin Netanyahu busca conservar el liderazgo del Gobierno frente a una oposición en la que destaca Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel y dirigente del partido centrista Yashar.
Las encuestas citadas en los reportes previos a la votación muestran una contienda disputada y no anticipan una mayoría parlamentaria asegurada para ninguno de los bloques. En ese escenario, las agrupaciones pequeñas y los posibles acuerdos posteriores a la elección pueden resultar decisivos.
En Israel, ganar votos no garantiza automáticamente formar Gobierno. Para alcanzar una mayoría parlamentaria se necesita reunir el respaldo de al menos 61 de los 120 diputados de la Knéset, una condición que obliga a los partidos a negociar alianzas.
Seguridad, guerra y servicio militar en el centro del debate
La gestión de Netanyahu llega a las urnas bajo el peso de las consecuencias de los fallos de seguridad del 7 de octubre de 2023, las guerras posteriores y los procesos por corrupción que enfrenta.
La seguridad nacional ocupa un lugar central en la campaña. La situación en Gaza, Líbano e Irán influye en las decisiones de los votantes, junto con las discusiones sobre el liderazgo político y la rendición de cuentas.
Otro asunto sensible es el servicio militar obligatorio y las exenciones que benefician a sectores ultraortodoxos. El debate adquiere especial relevancia por las necesidades de personal de las Fuerzas Armadas y las diferencias entre los partidos sobre las obligaciones de los distintos sectores de la sociedad.
Gadi Eisenkot representa una de las principales alternativas a Netanyahu y plantea un cambio de liderazgo. Sin embargo, el resultado final dependerá tanto del desempeño de las listas partidarias como de las negociaciones necesarias para conformar una mayoría.
El presidente estadounidense Donald Trump expresó públicamente su respaldo a Netanyahu. Ese apoyo añade una dimensión internacional a la campaña, aunque no determina el resultado de la votación.
Estados Unidos: Trump se juega el control del Congreso
El martes 3 de noviembre, los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y a 35 senadores. También votarán por gobernadores en 36 estados, además de legislaturas estatales y otras autoridades locales.
Los republicanos parten con mayorías estrechas en ambas cámaras: 218 frente a 214 escaños en la Cámara de Representantes y una relación de 53 a 47 en el Senado, según los datos proporcionados para este análisis.
Los demócratas buscan recuperar el control legislativo. Para lograrlo, necesitan una ganancia neta de cuatro escaños en cada cámara, aunque las posibilidades de éxito no son iguales en ambas disputas.
Los reportes previos a la elección señalan que los demócratas están mejor posicionados para recuperar la Cámara de Representantes, mientras que la competencia por el Senado continúa ajustada.
Una victoria demócrata en la Cámara baja permitiría intensificar la fiscalización del Gobierno, abrir investigaciones parlamentarias y aumentar la presión política sobre la Casa Blanca. Si los republicanos conservan ambas cámaras, Trump tendría más margen para promover sus prioridades legislativas.
Inflación, inmigración y costo de vida
El resultado electoral estará condicionado por la evaluación que los ciudadanos hagan de la gestión presidencial, especialmente en temas económicos.
El costo de los alimentos, la vivienda y los combustibles, así como la inflación, figuran entre las preocupaciones que pueden influir en el voto. La percepción sobre la situación económica suele ser determinante en unas elecciones legislativas que funcionan también como una evaluación del partido que ocupa la Casa Blanca.
La inmigración será otro eje de confrontación. Los republicanos defienden su política de control fronterizo, mientras los demócratas cuestionan distintos aspectos de la estrategia migratoria y sus consecuencias.
La campaña también gira en torno al alcance del poder presidencial. Aunque Trump no se juega formalmente el cargo —porque no son elecciones presidenciales—, el resultado será una prueba política de su segundo mandato y puede influir en la preparación de las presidenciales de 2028.
Dos elecciones, dos formas de medir el poder
En Israel, el principal desafío consiste en determinar si Netanyahu puede conservar el respaldo suficiente para mantenerse al frente del Gobierno o si la oposición logra articular una alternativa viable. La fragmentación parlamentaria hace que las negociaciones posteriores a la votación sean tan importantes como los resultados iniciales.
En Estados Unidos, la clave será el control del Congreso. La composición de la Cámara de Representantes y del Senado definirá la capacidad de Trump para avanzar con su programa y el alcance de la supervisión legislativa sobre su administración.
Los dos procesos también tendrán repercusiones internacionales. Israel es un actor central en los conflictos de Oriente Medio, mientras que las decisiones políticas de Washington tienen efectos sobre la diplomacia, la seguridad y la economía global.
Por eso, los resultados serán observados más allá de sus fronteras. Una modificación en las mayorías parlamentarias israelíes o un cambio de control en el Congreso estadounidense puede alterar las prioridades políticas y las negociaciones de los próximos meses.
El calendario electoral que mira el mundo
La primera fecha clave es este martes 27 de octubre, cuando Israel elegirá a los integrantes de la Knéset. La segunda llegará el 3 de noviembre, con las elecciones legislativas de Estados Unidos.
En ambos casos, el desenlace dependerá de la distribución de escaños y de los acuerdos que puedan establecer los partidos. Las encuestas ofrecen una referencia sobre la competencia, pero no sustituyen el resultado de las urnas.
Para Netanyahu, la elección representa una prueba de continuidad política en un contexto de fuertes cuestionamientos. Para Trump, los comicios de medio mandato medirán el respaldo a su gestión y determinarán cuánto poder legislativo conservará su partido.
En una semana marcada por dos votaciones decisivas, el foco internacional estará puesto no solo en quién obtiene más votos, sino en quién consigue construir las mayorías necesarias para gobernar.


