Desde Madrid, donde reside actualmente, el artista boliviano Fabio Zambrana conversa sobre el presente de su carrera y el recorrido inesperado de su mayor éxito musical. A miles de kilómetros de Bolivia, el creador de “La Bomba” intenta explicar un fenómeno que, según dice, ni la industria ni los propios compositores logran descifrar: la vigencia internacional de una canción nacida hace casi tres décadas.
“No tiene explicación. Eso es lo hermoso de la música y de los hit mundiales”, afirma. Para Zambrana, las grandes canciones “tienen vida propia”, se instalan en radios de distintos géneros y atraviesan generaciones sin obedecer a una lógica comercial. “Nadie se explica por qué suenan en radio cumbia, en radio rock, en radio salsa… y las bailan los abuelos, los nietos, las hijas”, señala.
El músico compara ese recorrido con un fenómeno difícil de controlar. “Son canciones que se van solas”, insiste, al recordar que “La Bomba” comenzó a sonar en distintos países sin una estrategia de promoción estructurada. Perú, Chile, México y Estados Unidos fueron algunos de los primeros destinos donde la canción empezó a circular, impulsada por el público más que por la industria.
“Las disqueras invierten mucho dinero para que una canción funcione en un país específico, pero este tipo de temas no siguen esa lógica”, explica. En su experiencia, canciones como “La Bomba”, “La Macarena” o “La Lambada” comparten ese mismo recorrido impredecible.
A casi 28 años de su creación, Zambrana asegura que todavía sigue “persiguiendo” a su propia obra. “La bomba se fue primero a Perú sola, sin disquera, y nosotros fuimos detrás”, recuerda, al describir un fenómeno que lo ha llevado a distintos escenarios del continente y del mundo.
En paralelo a ese legado, el artista continúa activo en una nueva etapa de su carrera. Desde España, donde reside, ha retomado presentaciones para comunidades bolivianas y prepara una agenda internacional que lo llevará a distintos escenarios europeos en los próximos meses.
El pasado fin de semana ofreció un concierto en Madrid organizado por la Asociación Cruceña de Comparsas Carnavaleras, con una convocatoria que superó las expectativas. “Había muchísima gente, estaba completamente lleno”, comenta. La próxima presentación será en Barcelona, antes de iniciar una gira que contempla países como Inglaterra, Francia y Nueva Zelanda.
Zambrana también recuerda momentos clave de su trayectoria reciente, como su participación en un festival en México con más de 120 mil personas, donde fue invitado como artista sorpresa. “Fue un regalo de Dios”, dice sobre una carrera que, según confiesa, ha estado marcada por lo inesperado.
“Yo compuse durante años, una canción por día, pero siento que esta me la regalaron”, afirma, al referirse a “La Bomba” como una obra que continúa abriéndole puertas en escenarios impensados.
La proyección internacional de ese recorrido volvió a tomar fuerza durante la Copa Mundial 2026. La emblemática canción “La Bomba”, compuesta por el artista boliviano, formó parte de la ceremonia inaugural realizada en el Estadio Azteca de Ciudad de México, convirtiéndose en uno de los momentos que despertó el orgullo de miles de bolivianos durante el inicio del torneo.
Esa sensación de sorpresa lo ha acompañado a lo largo de su recorrido. Ha cantado para figuras políticas, actuado en eventos internacionales y pisado escenarios tan diversos como Estados Unidos, el Caribe o Europa. Incluso menciona presentaciones en lugares singulares como San Pedro Belice, una isla turística construida sobre el mar, donde las calles son de arena y los vehículos de golf.
“Me ha sorprendido muchísimo cantar en tantos lugares tan increíbles”, resume.
Hoy, mientras su carrera sigue expandiéndose y su canción más emblemática continúa cruzando fronteras, Zambrana observa su trayectoria con una mezcla de asombro y gratitud. “La bomba es un regalo de Dios”, repite, convencido de que algunas canciones no solo se escriben, sino que siguen su propio camino.


