Los ese ejjas de Eyiyoquibo, finalista del Premio de Periodismo de Investigación Franz Tamayo
La historia de la última comunidad Ese Ejja en tomar contacto con el mundo globalizado y su lucha por acceder a un territorio donde preservar su forma de vida fue seleccionada como finalista del...
La historia de la última comunidad Ese Ejja en tomar contacto con el mundo globalizado y su lucha por acceder a un territorio donde preservar su forma de vida fue seleccionada como finalista del Premio Franz Tamayo, uno de los reconocimientos al periodismo de investigación que se realiza en Bolivia.
La investigación, liderada por la periodista Nelfi Fernández y realizada en alianza con el Pulitzer Center, Asuntos Centrales, Mongabay Latam y RAI Bolivia, documentó cómo la falta de territorio, el hacinamiento, la pobreza extrema y la contaminación por mercurio han puesto al pueblo Ese Ejja de Eyiyoquibo en una situación de extrema vulnerabilidad y riesgo de desaparición.
“Confinados y sin territorio: el Estado boliviano empuja al pueblo indígena Ese Ejja de Eyiyoquibo al etnocidio” reconstruye las dos décadas de lucha de esta comunidad para que el Estado boliviano garantice su derecho a un territorio donde pueda desarrollar su vida y preservar su cultura.
En ese tiempo, Eyiyoquibo quedó reducida a un pequeño espacio de ocho hectáreas a orillas del río Beni. Allí viven 358 personas, entre ellas 140 niños menores de 11 años, en condiciones de hacinamiento y con un acceso limitado a los recursos naturales que históricamente sostuvieron a este pueblo.

La investigación también encontró una contradicción en la actuación estatal. Mientras la demanda territorial de los ese ejjas permaneció paralizada durante años en el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), entre 2013 y 2018 esta institución otorgó al menos 42 resoluciones de asentamiento para comunidades campesinas e interculturales en la región, sobre una superficie de 81.048 hectáreas.
Cuando el INRA finalmente atendió la demanda de los ese ejjas, autorizó su asentamiento en dos predios alejados de los ríos donde históricamente desarrollaron su vida y cultura. Uno de ellos, además, se encuentra ocupado por terceros que reclaman la propiedad de las tierras, pese a no contar con documentos que acrediten su derecho.
Ante el riesgo de enfrentamiento, los ese ejjas decidieron no ingresar a las tierras en disputa. “No queremos conflictos, no queremos enfrentarnos con nuestros hermanos campesinos”, dijo Wilson Tórrez, dirigente de Eyiyoquibo.

Después de un cuarto de siglo, la demanda de la comunidad continúa siendo la misma: un territorio cerca del río.
Esta investigación periodística adquiere especial relevancia en un contexto en el que otra comunidad Ese Ejja denunció recientemente la muerte de más de una decena de sus miembros, que atribuye al consumo de aguas contaminadas con mercurio. La denuncia vuelve a poner en evidencia uno de los problemas que el reportaje finalista del premio Franz Tamayo ya había documentado, que la contaminación de los ríos amazónicos amenaza no solo la salud de este pueblo indígena, sino también sus medios de vida y su continuidad cultural.


