Trabajar más horas, publicar constantemente en redes sociales o incorporar nuevas herramientas no garantiza que un negocio crezca. En muchos casos, el principal obstáculo está en la manera de gestionar el emprendimiento, organizar sus procesos y desarrollar una mentalidad preparada para asumir nuevos desafíos.
Table Of Content
- Trabajar más no siempre significa crecer
- ¿Cómo saber si un emprendimiento está preparado para crecer?
- El miedo y el perfeccionismo también frenan a los emprendedores
- Marketing, publicidad, comercialización y ventas no son lo mismo
- Inteligencia artificial: tres formas de utilizarla para hacer crecer un negocio
- De emprendedora a empresaria: el cambio comienza con los hábitos
- El fracaso también forma parte del crecimiento empresarial
- Salud, mentalidad y negocios: tres aspectos que deben equilibrarse
- Camebol impulsa la formación de mujeres empresarias
Esta fue una de las principales conclusiones de la conversación con Mariano Cabrera Lanfranconi, especialista en publicidad y marketing, speaker internacional, emprendedor serial, cofundador de Grupo Hemisferios y mentor de startups, durante su participación en el podcast semanal Impulsa Bolivia.
En una de las últimas emisiones del podcast, una iniciativa de Camebol Santa Cruz, la conducción estuvo a cargo de sus directoras Midory Arzadum y Nona Vargas, quienes conversaron con el especialista sobre mentalidad empresarial, estrategia comercial, ventas e inteligencia artificial.
La entrevista giró alrededor de una pregunta que interpela a quienes tienen un negocio propio: ¿tu negocio crece o solamente te da más trabajo?
Para Cabrera, la respuesta comienza por entender que el crecimiento empresarial no depende necesariamente de trabajar más, sino de identificar qué se está haciendo, cómo se está haciendo y qué cambios son necesarios para avanzar.
Trabajar más no siempre significa crecer
Uno de los problemas frecuentes entre quienes emprenden es confundir movimiento con crecimiento. Una persona puede dedicar 12 horas diarias a su negocio, atender clientes, responder mensajes, realizar entregas y publicar contenido, pero terminar la jornada con la sensación de que todo sigue igual.
Ante esta situación, Cabrera recomendó revisar los procesos antes de buscar nuevas soluciones.
Explicó que muchas veces el problema no es la falta de tiempo, sino la utilización inadecuada de los recursos, las herramientas y los conocimientos disponibles.
Para ilustrarlo, utilizó el ejemplo de una persona que intenta hacer un pozo con una cucharilla de té en lugar de utilizar una pala. El esfuerzo existe, pero el método no es el adecuado.
Por eso, su primera recomendación es analizar detalladamente el día a día del negocio, identificar los puntos débiles y detectar dónde se pueden introducir mejoras.
¿Cómo saber si un emprendimiento está preparado para crecer?
Abrir una nueva sucursal, contratar personal o aumentar la producción son decisiones que requieren planificación. No todas las oportunidades representan necesariamente un buen momento para expandirse.
Cabrera identificó tres factores que deben analizarse antes de dar ese paso.
El primero es la mentalidad de quien dirige el negocio. La persona debe estar preparada para asumir nuevas responsabilidades, tomar decisiones y enfrentar los cambios que implica pasar de un pequeño emprendimiento a una empresa.
El segundo es la capacidad operativa. Es necesario determinar si existen recursos, personal y procesos suficientes para atender una mayor demanda.
El tercer factor es el mercado. No basta con tener capacidad para producir más; también hay que comprobar que existen clientes y oportunidades para sostener ese crecimiento.
Estos elementos permiten distinguir entre una oportunidad real de expansión y una decisión que podría generar dificultades financieras u operativas.
El miedo y el perfeccionismo también frenan a los emprendedores
Durante la entrevista, Cabrera identificó varias barreras relacionadas con la mentalidad que pueden impedir el desarrollo de un negocio.
Entre ellas mencionó las creencias limitantes, el síndrome del impostor, la procrastinación y el perfeccionismo.
Según explicó, muchas personas arrastran ideas aprendidas durante su formación familiar, escolar o profesional que terminan condicionando sus decisiones. Algunas sienten que no están suficientemente preparadas para crecer, mientras otras postergan sus proyectos por miedo a equivocarse.
También cuestionó la necesidad de que todo esté perfecto antes de salir al mercado.
En ese sentido, recordó el concepto de producto mínimo viable (MVP), utilizado en el mundo empresarial para lanzar una primera versión de un producto o servicio, probar su aceptación y mejorarlo a partir de la experiencia de los clientes.
«El perfeccionismo es también una forma de parálisis», explicó.
La recomendación es comenzar, evaluar los resultados y corregir sobre la marcha, en lugar de quedarse atrapado en un análisis interminable.
Marketing, publicidad, comercialización y ventas no son lo mismo
Otro de los temas centrales fue la diferencia entre cuatro conceptos que suelen confundirse en los emprendimientos: marketing, publicidad, comercialización y ventas.
Cabrera explicó que el marketing busca aumentar el valor de un producto, servicio o marca para las personas. La publicidad es una técnica de comunicación orientada a persuadir al público.
La comercialización establece las condiciones y los canales para que un producto llegue al consumidor, mientras que las ventas comprenden las estrategias y acciones destinadas al intercambio de bienes y servicios.
Esta diferenciación es importante porque muchos negocios invierten en publicidad pensando que están desarrollando una estrategia de marketing.
El especialista recomendó entender qué necesita cada negocio en cada etapa y evitar gastar recursos en acciones que no responden a un objetivo comercial concreto.
También planteó preguntas que todo emprendedor debería hacerse: ¿cuánto cuesta conseguir cada cliente?, ¿qué canal genera mejores resultados? y ¿cuánto retorno produce una inversión publicitaria?
Inteligencia artificial: tres formas de utilizarla para hacer crecer un negocio
La inteligencia artificial fue otro de los ejes principales de la conversación entre Cabrera, Arzadum y Vargas.
El especialista considera que esta tecnología representa una oportunidad para que pequeños negocios accedan a herramientas que antes podían resultar costosas o difíciles de conseguir.
Sin embargo, advirtió que la inteligencia artificial no reemplaza el conocimiento de quien la utiliza.
«La herramienta por sí sola no hace nada, es quien la usa», sostuvo.
Para incorporar esta tecnología en los emprendimientos, propuso tres niveles de aplicación:
1. Investigación. La inteligencia artificial permite buscar y analizar información sobre mercados, normas, impuestos y oportunidades comerciales. Para obtener mejores resultados, recomendó proporcionarle documentos y fuentes confiables.
2. Planificación. Si recibe información sobre el negocio, sus productos, clientes y mercado, puede ayudar a organizar estrategias y planificar acciones.
3. Producción. Permite generar imágenes, videos, diseños gráficos y materiales de comunicación. Esto representa una ventaja para emprendimientos que no cuentan con recursos suficientes para contratar agencias o profesionales especializados.
Cabrera también recomendó elegir dos o tres herramientas y aprender a utilizarlas correctamente, en lugar de intentar trabajar con demasiadas plataformas al mismo tiempo.
Uno de sus consejos fue crear un documento central con toda la información del negocio: su historia, productos, servicios, clientes y procesos. Este archivo debe actualizarse constantemente y puede utilizarse como base para trabajar con herramientas de inteligencia artificial.
De emprendedora a empresaria: el cambio comienza con los hábitos
Uno de los momentos más importantes de la entrevista estuvo relacionado con el desafío de pasar de ser una emprendedora a convertirse en empresaria.
Cabrera explicó que esta transformación no depende únicamente de formalizar un negocio o cumplir requisitos administrativos. También exige modificar hábitos, formas de pensar y comportamientos.
Entre las principales dificultades mencionó la resistencia a delegar responsabilidades.
Muchos emprendedores sienten que, si no realizan personalmente cada tarea, los resultados no serán los mismos. Sin embargo, esa dependencia termina convirtiéndose en un límite para el crecimiento.
Aprender a confiar en otras personas, delegar y aceptar que las tareas pueden ejecutarse de maneras diferentes es parte del desarrollo empresarial.
El especialista también señaló que salir de la zona de confort implica entrar en una zona de aprendizaje, donde es necesario cuestionar conocimientos anteriores e incorporar nuevas habilidades.
El fracaso también forma parte del crecimiento empresarial
Cabrera planteó que uno de los mayores obstáculos culturales para emprender es el miedo al fracaso.
Explicó que muchas personas fueron educadas bajo la idea de que equivocarse tiene consecuencias negativas y debe ser castigado. Sin embargo, en el mundo de los negocios, los errores pueden convertirse en experiencias valiosas.
El consultor afirmó que los fracasos económicos, profesionales y personales forman parte del aprendizaje y contribuyen a construir mejores decisiones.
«Lo que hacemos con el fracaso, cómo reaccionamos, eso ya depende de cada uno», reflexionó.
También recomendó buscar acompañamiento, rodearse de personas que puedan aportar nuevas perspectivas y aprender a pedir ayuda cuando un negocio parece estancado.
Salud, mentalidad y negocios: tres aspectos que deben equilibrarse
La conversación también abordó la relación entre la salud y el desempeño empresarial.
Cabrera reconoció que durante mucho tiempo tuvo una relación intensa con el trabajo y el estrés, pero señaló que con los años aprendió a prestar mayor atención a su bienestar.
Recomendó trabajar en la salud mental, incorporar ejercicio físico y desarrollar una actitud más estoica frente a los problemas.
Su planteamiento es que el crecimiento empresarial no debería construirse a costa del bienestar personal.
Por eso, resumió la necesidad de mantener un equilibrio entre tres dimensiones: mente, cuerpo y negocios.
Camebol impulsa la formación de mujeres empresarias
La participación de Mariano Cabrera en Impulsa Bolivia también permitió conocer los objetivos de «Un paso a la vez: Escala Mujer», el programa de formación impulsado por Camebol Santa Cruz.
La iniciativa contempla seis talleres y siete especialistas, con actividades previstas entre el 5 de noviembre y el 10 de diciembre. Los encuentros se desarrollarán los jueves, de 19:00 a 21:30, en Casa Camebol.
Cabrera estará a cargo del taller de mentalidad empresaria, con el objetivo de ayudar a las participantes a identificar sus barreras, superar miedos y desarrollar las capacidades necesarias para pasar del emprendimiento a una empresa.
El especialista destacó que estos espacios no solo permiten adquirir conocimientos, sino también generar redes de contacto y compartir experiencias con otras mujeres que atraviesan desafíos similares.
La entrevista conducida por Midory Arzadum y Nona Vargas dejó una reflexión central: un emprendimiento no crece únicamente porque su responsable trabaja más horas o incorpora nuevas tecnologías. Crece cuando aprende a organizarse, identifica sus oportunidades, desarrolla capacidades y se prepara para asumir nuevos desafíos.
Impulsa Bolivia es un espacio de Camebol Santa Cruz dedicado a visibilizar historias, ideas y liderazgos que contribuyen al desarrollo empresarial del país. Se emite todos los jueves a las 20:30, en una producción de Pulso Media Bolivia en alianza con Camebol Santa Cruz.


