Durante su homilía de este domingo 10 de mayo, Monseñor René Leigue afirmó que los bolivianos no deben permanecer indiferentes frente a la situación que atraviesa el país y llamó a asumir un compromiso personal y social desde la fe.
En el sexto domingo del tiempo pascual, el arzobispo centró su mensaje en la promesa de Jesús a sus discípulos: “No los dejaré huérfanos”, una frase que definió como fundamental para los creyentes en momentos de incertidumbre y crisis.
“No estarán solos, no van a caminar a la deriva”, remarcó Leigue al explicar el significado del “Paráclito”, entendido como el Espíritu defensor que acompaña a los creyentes. Según señaló, este mensaje también interpela a la sociedad boliviana actual.
“¿Qué hago yo?”: el llamado de Monseñor Leigue
Uno de los momentos centrales de la homilía fue cuando el arzobispo cuestionó la actitud de la ciudadanía frente a la coyuntura nacional.
“Ahora en nuestra sociedad, ¿cómo estamos? A veces nos quedamos renegando diciendo cualquier cosa frente a la realidad que vivimos, pero ¿qué hacemos nosotros?”, expresó.
Leigue insistió en que no basta con criticar o exigir cambios a otros sectores, sino que cada persona debe preguntarse cuál es su aporte frente a los problemas del país.
“¿Qué hago yo? ¿Hago algo o solamente veo a los demás que no hacen nada?”, cuestionó durante la misa.
El mensaje llega en un contexto marcado por tensión política, dificultades económicas y creciente preocupación ciudadana por el futuro del país.
Fe, esperanza y compromiso social
Durante la homilía, Monseñor Leigue vinculó la fe cristiana con la responsabilidad social. Señaló que los creyentes deben actuar desde la esperanza, pero también desde acciones concretas.
“Tenemos esperanza de que este momento que vivimos vamos a salir adelante, pero ¿qué hago? ¿Cuál es mi compromiso también para ayudar a esta realidad que vivimos?”, afirmó.
El arzobispo también retomó el mensaje de la carta de San Pedro sobre “dar razón de la esperanza”, indicando que los católicos deben expresar su fe con respeto y sin confrontación.
“Háganlo con suavidad y respeto”, recordó.
“No lo abandonemos”
En la parte final de su reflexión, Leigue pidió mantener la confianza en Dios, pero también actuar desde la responsabilidad colectiva.
“Confiemos en Dios, él no nos deja solos, pero también nosotros no lo dejemos solo a él”, sostuvo.
Además, exhortó a trabajar por la sociedad desde pequeños actos cotidianos.
“Hagamos algo por nuestra sociedad y de esa manera seremos ese granito de mostaza”, concluyó.

