El historiador Nino Gandarilla defendió la conservación del nombre del Cambódromo de Santa Cruz de la Sierra y cuestionó las propuestas de cambiar su denominación para rendir homenaje a personalidades destacadas del carnaval cruceño. En su criterio, el espacio fue concebido para representar la identidad cultural de la región y debe mantener ese significado.
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Durante una entrevista con el programa Asuntos Centrales, Gandarilla sostuvo que el Cambódromo es un símbolo colectivo vinculado al carnaval y a la cultura camba. Consideró que los homenajes a músicos, comparseros y otras figuras históricas deben concretarse mediante monumentos, placas conmemorativas y nuevos espacios públicos, sin modificar una denominación que, según afirmó, ya está consolidada.
“El Cambódromo es de todos los cambas, de una ciudad camba que quiere proteger, rescatar y difundir la cultura camba”, manifestó.
La discusión sobre el nombre del espacio abrió un debate acerca de cómo Santa Cruz reconoce a las personalidades que contribuyeron a construir su identidad cultural y cómo puede preservar su patrimonio sin dejar de rendir homenaje a quienes marcaron su historia.
¿Cuál es el origen del nombre Cambódromo?
Gandarilla explicó que la idea de crear un espacio destinado al desarrollo del carnaval cruceño comenzó a tomar forma durante la década de 1970, cuando surgió entre las comparsas la propuesta de contar con un lugar específico para el corso.
Sin embargo, señaló que el proyecto se concretó posteriormente, durante la gestión de Papito Camacho al frente de la Asociación de Comparsas Carnavaleras. En esa etapa, Jorge Stratis presentó una propuesta arquitectónica que contemplaba un área multifuncional con espacios culturales, además de un sector destinado al carnaval.
Según el historiador, el nombre Cambódromo surgió por analogía con el sambódromo de Brasil, reconocido internacionalmente por sus desfiles carnavaleros.
La denominación buscaba identificar un espacio propio de Santa Cruz, asociado a la cultura camba y a las expresiones populares que se manifiestan durante el carnaval.
Para Gandarilla, ese origen explica por qué el nombre no debería modificarse. El Cambódromo representa una actividad cultural que reúne a comparsas, músicos, bailarines y ciudadanos, además de proyectar una imagen de Santa Cruz hacia el exterior.
“Cuando nosotros queremos proyectar el carnaval cruceño hacia el mundo, mostramos nuestro Cambódromo”, señaló.
Gandarilla rechaza cambiar el nombre por un homenaje
El historiador recordó que en distintos momentos surgieron propuestas para incorporar al nombre del Cambódromo el de personalidades vinculadas con la historia y el carnaval cruceño.
Entre ellas mencionó a Gabriel Dabdub, además de otras figuras que fueron consideradas como posibles referentes para la denominación del espacio.
En el debate también aparecieron nombres como el de Armando Terceros, músico y figura vinculada al carnaval cruceño, cuyo reconocimiento motivó nuevas propuestas de homenaje.
Gandarilla aclaró que no cuestiona los méritos de estas personalidades ni la necesidad de reconocer sus aportes. Su objeción se dirige a la posibilidad de cambiar el nombre de un espacio que, en su opinión, ya tiene una función cultural definida.
“Hay que dejar en paz el Cambódromo”, afirmó al defender la continuidad de la denominación.
A su juicio, modificar el nombre cada vez que se busca homenajear a una figura destacada puede generar nuevas controversias y abrir una discusión permanente sobre qué personalidad merece dar nombre a un lugar público.
Por ello, planteó que los reconocimientos se realicen mediante nuevas obras y espacios conmemorativos, sin sustituir los nombres que ya forman parte de la identidad urbana.
La propuesta de crear un paseo de los músicos
Como alternativa, Gandarilla propuso impulsar un paseo de los músicos que permita reconocer a quienes contribuyeron al desarrollo del carnaval y de la cultura cruceña.
La iniciativa consistiría en habilitar un espacio con monumentos, placas y referencias históricas dedicadas tanto a músicos fallecidos como a quienes continúan aportando a la actividad cultural.
El historiador sostuvo que también podrían instalarse placas conmemorativas para las comparsas tradicionales y monumentos dedicados a otras personalidades que dejaron una huella en la historia regional.
En su criterio, estas iniciativas permitirían ampliar la oferta cultural y turística de Santa Cruz, al convertir los homenajes en lugares de encuentro y aprendizaje sobre la historia local.
Gandarilla mencionó que había conversado con David Paz sobre posibles proyectos de monumentos y consideró que la ejecución de estas obras requiere recursos y participación de quienes promueven los homenajes.
“Los monumentos no son gratis, los artistas no trabajan gratis”, expresó al referirse a la necesidad de financiar este tipo de iniciativas.
También cuestionó que existan propuestas de reconocimiento que no se traduzcan en compromisos concretos para ejecutar las obras.
Cómo se asignan los nombres a calles y avenidas en Santa Cruz
Gandarilla explicó que la nominación de calles, avenidas y plazas debe seguir un procedimiento institucional en el que intervienen una comisión de la Alcaldía y representantes de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz.
Según detalló, estas instancias se reúnen para evaluar propuestas y considerar la trayectoria y trascendencia de las personas que se busca reconocer.
El historiador sostuvo que los homenajes deben responder a criterios que valoren el aporte de cada personalidad a la sociedad, en lugar de depender únicamente del afecto de un grupo o de una familia.
En ese sentido, propuso buscar avenidas o espacios que todavía no tengan una denominación adecuada para asignarles nombres de figuras relevantes de la historia cruceña.
Gandarilla mencionó a Gladys Moreno, Gabriel Dabdub, Armando Terceros y Raúl Otero Reiche entre las personalidades que, desde su perspectiva, merecen mayores reconocimientos mediante espacios públicos y monumentos.
También recordó que existen otras figuras vinculadas con la historia regional cuyos aportes podrían difundirse mediante obras conmemorativas.
Preservar la identidad cruceña y reconocer a sus figuras históricas
Para Gandarilla, la discusión sobre el Cambódromo refleja un desafío más amplio: encontrar formas de reconocer a las personalidades destacadas sin debilitar los símbolos que representan a la comunidad.
El historiador considera que Santa Cruz puede ampliar sus espacios culturales y construir nuevos monumentos sin modificar denominaciones que ya tienen un significado colectivo.
En ese marco, defendió la necesidad de preservar el Cambódromo como un lugar destinado principalmente al carnaval cruceño y propuso impulsar proyectos que permitan contar la historia de sus músicos, comparsas y protagonistas.
La creación de un paseo de los músicos y la instalación de monumentos y placas conmemorativas figuran entre las alternativas que planteó para convertir los homenajes en espacios permanentes de memoria.
Su posición es que el reconocimiento a las figuras históricas no debe plantearse como una disputa por los nombres existentes, sino como una oportunidad para ampliar el patrimonio cultural y urbano de Santa Cruz.
La propuesta deja abierto el debate sobre cómo financiar y concretar nuevos espacios conmemorativos, mientras el Cambódromo mantiene la denominación que, según Gandarilla, sintetiza la identidad cultural del carnaval cruceño.


