Caso Ueno Bank: las denuncias sobre fondos públicos que sacudieron al Gobierno de Santiago Peña en Paraguay
El periodista paraguayo Guillermo Domaniczky detalla las denuncias sobre Ueno Bank, los fondos públicos comprometidos y el impacto en los ahorristas, en la crisis que terminó con Peña destituido.
La crisis de Ueno Bank terminó convirtiéndose en uno de los mayores escándalos políticos y financieros de Paraguay. Las denuncias sobre el manejo de recursos públicos, los presuntos vínculos entre la entidad bancaria y el entonces presidente Santiago Peña, y la situación de miles de ahorristas desencadenaron una crisis que terminó con la salida del mandatario.
Table Of Content
- Ueno Bank: las denuncias sobre los vínculos con Santiago Peña
- Los fondos públicos que llegaron a Ueno Bank
- Ahorristas afectados: la crisis llegó a los sectores más vulnerables
- Las investigaciones alcanzaron a directivos y empresas vinculadas
- La pérdida de respaldo político aceleró la caída de Santiago Peña
- Santiago Peña fue destituido y Pedro Alliana asumió la Presidencia
El periodista paraguayo Guillermo Domaniczky explicó en una entrevista con Asuntos Centrales los antecedentes del caso, las sospechas sobre el crecimiento de la entidad financiera y las consecuencias que tuvo su intervención. Sus revelaciones permiten entender cómo un problema bancario terminó trasladándose al centro del poder político
La crisis tuvo un desenlace el 6 de noviembre de 2026, cuando el Senado destituyó a Peña mediante un juicio político por mal desempeño de funciones. Pedro Alliana asumió la Presidencia para completar el periodo constitucional. La votación contó con 44 votos favorables.
Ueno Bank: las denuncias sobre los vínculos con Santiago Peña
Las advertencias sobre los posibles vínculos entre Santiago Peña y Ueno Bank, según Domaniczky, venían de tiempo atrás. El periodista recordó que desde el diario ABC se habían publicado investigaciones durante casi dos años sobre la relación del mandatario con la entidad y el grupo empresarial al que pertenece.
Entre los elementos señalados mencionó la presunta participación accionaria de Peña en el banco, las designaciones de personas vinculadas a la entidad en cargos públicos y las reuniones que el entonces presidente habría mantenido con representantes del grupo empresarial.
Uno de los aspectos que llamó la atención fue el crecimiento acelerado de Ueno Bank durante la administración de Peña. Una entidad que inicialmente tenía una presencia reducida en el mercado financiero pasó a captar importantes recursos de instituciones públicas.
Para Domaniczky, estos antecedentes debían investigarse porque planteaban interrogantes sobre posibles conflictos de intereses y el uso de influencias políticas para favorecer a determinados grupos empresariales.
Las acusaciones, sin embargo, deben entenderse como señalamientos periodísticos y políticos que requieren investigación y determinación de responsabilidades por parte de la Justicia.
Los fondos públicos que llegaron a Ueno Bank
Uno de los datos más relevantes de la entrevista fue la exposición de los recursos de la Seguridad Social en la entidad bancaria.
Domaniczky mencionó aproximadamente 355 millones de dólares colocados por la Seguridad Social en Ueno Bank, además de recursos provenientes de otras instituciones públicas.
Según explicó, el banco consiguió una expansión importante mediante la captación de depósitos de pequeños clientes, pero también recibió fondos de cajas de jubilaciones y organismos estatales.
La dimensión de estas operaciones generó preocupación porque se trataba de recursos que debían administrarse bajo criterios de seguridad y control financiero.
El problema no se limitaba a la cantidad de dinero depositado. También estaban bajo cuestionamiento los créditos otorgados a empresas vinculadas al grupo propietario de la entidad.
Durante la entrevista, Domaniczky señaló que esos préstamos habrían superado los límites establecidos por la normativa bancaria. La situación alimentó las sospechas sobre posibles operaciones irregulares y una eventual salida de recursos mediante créditos a compañías relacionadas.
Ahorristas afectados: la crisis llegó a los sectores más vulnerables
El impacto de la intervención bancaria también tuvo una dimensión social.
Ueno Bank había conseguido incorporar a miles de personas al sistema financiero paraguayo. Entre sus clientes había trabajadores, pequeños comerciantes y ciudadanos de ingresos bajos que utilizaban sus cuentas para administrar el dinero del día a día.
La interrupción de los servicios y las dificultades para retirar los depósitos generaron incertidumbre entre estos sectores.
No se trataba solamente de grandes inversionistas. Muchas personas dependían de esos recursos para pagar alimentos, servicios y otros gastos cotidianos.
Domaniczky advirtió que la situación era especialmente delicada para quienes no tenían otros ahorros o ingresos disponibles mientras se definía la devolución del dinero.
En ese contexto, el Fondo de Garantía de Depósitos adquirió un papel central. El mecanismo, creado en Paraguay después de anteriores crisis bancarias, debía establecer las condiciones para proteger a los depositantes y devolver los recursos cubiertos por la garantía.
La intervención también puso en discusión la responsabilidad de las autoridades financieras y la necesidad de fortalecer los controles para evitar que una entidad acumule riesgos de esta magnitud.
Las investigaciones alcanzaron a directivos y empresas vinculadas
La crisis de Ueno Bank abrió una investigación que no se limitó a los principales ejecutivos de la entidad.
Durante la entrevista, Domaniczky informó que había 27 personas imputadas: ocho directivos del banco y otras 19 vinculadas a empresas que habrían recibido préstamos de la institución.
Las investigaciones apuntaban a posibles irregularidades en la concesión de créditos a compañías relacionadas con el grupo empresarial.
Entre las sospechas mencionó préstamos simulados y operaciones que habrían permitido retirar recursos del banco por encima de los límites permitidos.
Este aspecto resultaba especialmente importante porque podía explicar cómo una entidad que había captado grandes cantidades de dinero terminó enfrentando problemas de liquidez.
El caso también alcanzó al Banco Central de Paraguay. La renuncia de su entonces presidente y las dificultades para conformar nuevamente el directorio reflejaron la presión que enfrentaban los organismos encargados de supervisar el sistema financiero.
La discusión dejó una pregunta de fondo: ¿cómo pudo crecer una entidad bancaria bajo estas condiciones sin que los mecanismos de control actuaran oportunamente?
La pérdida de respaldo político aceleró la caída de Santiago Peña
El escándalo bancario coincidió con una fractura dentro del Partido Colorado, la fuerza política que llevó a Peña a la Presidencia.
Domaniczky destacó el distanciamiento entre el mandatario y Horacio Cartes, expresidente paraguayo y figura influyente dentro del oficialismo.
Según su análisis, Cartes había retirado su respaldo a Peña en un momento decisivo. Esa pérdida de apoyo complicó la capacidad del presidente para contener las iniciativas que buscaban someterlo a un juicio político.
La situación se agravó cuando la Cámara de Diputados comenzó a debatir el pedido de acusación. En ese momento, 35 legisladores habían firmado la solicitud y el Congreso debía reunir los votos necesarios para avanzar con el procedimiento.
El periodista explicó que el vicepresidente Pedro Alliana aparecía como la figura llamada a asumir el Gobierno si Peña dejaba el cargo.
La posibilidad de una sucesión dentro del propio Partido Colorado también mostraba que la crisis no representaba únicamente un cuestionamiento al presidente, sino una disputa por el control político del oficialismo.
Santiago Peña fue destituido y Pedro Alliana asumió la Presidencia
La entrevista se realizó antes de que el Congreso definiera el futuro del mandatario. Sin embargo, el desenlace llegó el viernes 6 de noviembre de 2026.
El Senado declaró culpable a Santiago Peña por mal desempeño de funciones y aprobó su destitución con 44 votos. Pedro Alliana asumió posteriormente la Presidencia de Paraguay para completar el mandato hasta 2028.
La salida de Peña convirtió el caso Ueno Bank en una crisis con consecuencias que trascendieron el ámbito financiero. Las denuncias sobre recursos públicos, las investigaciones contra directivos y las acusaciones sobre posibles vínculos políticos terminaron en un proceso que modificó la conducción del Ejecutivo.
El nuevo Gobierno enfrenta ahora el desafío de atender a los ahorristas afectados, esclarecer el destino de los fondos comprometidos y garantizar que las investigaciones avancen.
Para Paraguay, el caso deja una discusión que va más allá de la caída de un banco o de un presidente: la necesidad de asegurar que los recursos públicos se administren con transparencia y que los organismos de control puedan actuar sin interferencias políticas.
La recuperación de la confianza dependerá tanto de la respuesta a los afectados como de la capacidad de las instituciones para establecer responsabilidades y evitar que una situación similar vuelva a repetirse.


