El Magisterio Urbano de Bolivia mantiene la convocatoria a un paro nacional movilizado de 24 horas para este viernes 23 de octubre de 2026. La medida contempla la suspensión de clases y la realización de marchas, mítines y otras protestas en rechazo a las políticas gubernamentales que afectan al sector educativo.
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La convocatoria fue ratificada por los dirigentes del magisterio, entre ellos Lorenzo Chávez, representante del sector en Santa Cruz, quien confirmó que los maestros participarán en actividades de protesta durante la jornada.
La medida se mantiene pese a que el Gobierno convocó a los representantes sindicales a una reunión para este jueves 22 de octubre, con el propósito de encontrar una salida al conflicto y evitar la paralización de las actividades educativas.
Hasta el último reporte disponible, no se había confirmado un acuerdo que suspendiera la movilización. Por ello, el paro seguía previsto para este viernes, aunque el resultado del diálogo podría modificar el escenario.
Santa Cruz prevé suspensión de clases y movilizaciones
En Santa Cruz, el magisterio urbano anunció que no habrá clases durante la jornada del viernes, como parte de la medida nacional.
Lorenzo Chávez informó que el sector prevé realizar una asamblea en el coliseo del Nacional Florida y posteriormente desarrollar actividades de protesta.
La convocatoria incluye marchas, concentraciones y otras acciones para visibilizar las demandas de los maestros y exigir respuestas de las autoridades.
La suspensión de actividades escolares podría afectar a estudiantes y familias que deberán reorganizar sus actividades durante el día. La extensión de la medida y su cumplimiento dependerán de las decisiones de las organizaciones sindicales y de los acuerdos que puedan alcanzarse con el Gobierno.
Los dirigentes sostienen que la movilización es necesaria para que sus demandas sean atendidas y para defender las condiciones laborales del sector.
¿Por qué protestan los maestros urbanos?
Entre las principales demandas del Magisterio Urbano están la mejora de los salarios de acuerdo con el costo de vida y un mayor presupuesto para educación.
Los docentes también defienden la educación pública y el escalafón docente, además de expresar su rechazo a la descentralización del sistema educativo.
Otro punto de conflicto es la exigencia de abrogar los decretos supremos 5716, relacionado con el diésel, y 5750, referido a las tarifas eléctricas.
Estas demandas reúnen preocupaciones económicas, laborales y de política educativa. Para los maestros, la discusión no se limita a las condiciones salariales, sino que también incluye el financiamiento del sistema educativo y las decisiones gubernamentales que, a su criterio, afectan al sector.
El pedido de mayor presupuesto apunta a mejorar las condiciones en las que funcionan las unidades educativas y se desarrolla el trabajo docente. En paralelo, la defensa del escalafón y el rechazo a la descentralización forman parte de la posición sindical frente a los cambios que cuestionan.
El Gobierno busca evitar el paro mediante el diálogo
El Gobierno convocó a los dirigentes del magisterio a una reunión para este jueves 22 de octubre a las 16:00, con la intención de encontrar una solución y evitar la paralización anunciada para el día siguiente.
El encuentro se presenta como una oportunidad para abordar las demandas del sector y evaluar posibles acuerdos antes de que se concrete la medida de presión.
Sin embargo, la convocatoria al diálogo no implica que el paro haya sido suspendido. Para modificar la decisión, será necesario que los dirigentes comuniquen formalmente una determinación en ese sentido.
La principal incógnita es si las conversaciones permitirán alcanzar compromisos concretos sobre las demandas salariales, el presupuesto educativo y los decretos cuestionados.
Si no se logra un acuerdo aceptable para el magisterio, la convocatoria prevé mantener la suspensión de clases y las movilizaciones durante 24 horas.
Qué deben tener en cuenta las familias
Ante la convocatoria, las familias deben considerar que el magisterio urbano anunció la suspensión de clases para este viernes 23 de octubre.
La situación podría cambiar si, después de la reunión con el Gobierno, los dirigentes deciden levantar o modificar la medida. Por ello, es importante atender los comunicados oficiales del sector y las instrucciones de las unidades educativas.
El paro también puede generar dificultades para las familias que dependen de los horarios escolares para organizar sus jornadas laborales y otras responsabilidades.
La confirmación de un eventual acuerdo será clave para determinar si las actividades educativas se reanudan con normalidad o si se mantiene la suspensión anunciada.
Por ahora, el Magisterio Urbano sostiene su convocatoria a una jornada de protesta nacional, mientras espera una respuesta a sus demandas.
El desarrollo del diálogo de este jueves será determinante para establecer si el conflicto puede resolverse antes del viernes o si Bolivia afrontará una nueva jornada de movilización docente con impacto directo en las actividades escolares.


