La destrucción de madera boliviana incautada en puertos chilenos ha provocado un fuerte impacto económico y comercial en el sector forestal del país. Wálter Riojas Suárez, gerente general de la Cámara Forestal de Bolivia (CFB), advirtió que las exportaciones, que habitualmente alcanzaban entre 100 y 120 millones de dólares anuales, podrían caer hasta aproximadamente 49,1 millones de dólares.
Table Of Content
- El 80% de la madera ya fue incinerada
- Una nueva audiencia definirá las contramuestras
- El sector forestal prevé el peor año de su historia
- Bolivia perdió más de dos tercios de sus mercados de exportación
- La madera boliviana busca nuevas rutas de salida
- La Cámara Forestal pide resarcimiento y una disculpa formal
- El sector espera una respuesta de los gobiernos de Bolivia y Chile
Durante una entrevista con Asuntos Centrales, Riojas informó que alrededor del 80% de la madera involucrada en el caso ya fue incinerada en el puerto de Arica. Según explicó, el volumen destruido supera las 800 toneladas, mientras que cerca de 200 toneladas permanecen en los puertos chilenos de San Antonio y Valparaíso.
El representante empresarial señaló que 23 compañías bolivianas están directamente afectadas por el proceso y que las consecuencias alcanzan al conjunto del sector forestal, debido a la paralización de exportaciones, la pérdida de mercados y las dificultades financieras para mantener la producción.
El 80% de la madera ya fue incinerada
Riojas explicó que una resolución judicial consiguió frenar nuevas quemas durante un plazo no menor a 60 días, según lo expuesto en la entrevista. Sin embargo, la medida llegó después de que gran parte de la madera almacenada en Arica fuera destruida.
El material afectado había pasado por ese puerto antes de llegar a otros puntos de Chile. Según el gerente de la CFB, la carga había recibido inicialmente el visto bueno para salir, sin que se reportaran problemas, pero posteriormente fue descargada y sometida al proceso que derivó en su incautación y destrucción.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por Riojas, la madera destruida tendría un valor de entre 7 y 8 millones de dólares. El valor total de la carga involucrada se situaría entre 10 y 15 millones de dólares, mientras que el 20% restante representaría aproximadamente entre 2 y 3 millones de dólares.
El dirigente sostuvo que la madera que permanece en otros puertos pertenece legalmente a los clientes y que su situación es clave para evitar mayores pérdidas.
Una nueva audiencia definirá las contramuestras
La Cámara Forestal espera que una nueva audiencia judicial permita avanzar en la realización de contramuestras y contraanálisis de la madera incautada.
Riojas indicó que una de las decisiones adoptadas previamente fue disponer que las nuevas pruebas sean realizadas por un laboratorio diferente al Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile, entidad que, según afirmó, fue cuestionada durante el proceso.
El representante del sector también señaló que se autorizó la participación de un exagente de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) como veedor, con el objetivo de observar el procedimiento.
La intención, explicó, es que los nuevos análisis permitan aclarar las dudas sobre la carga y determinar si existían fundamentos para las medidas adoptadas contra la madera boliviana.
Riojas manifestó preocupación por la conservación de las muestras que, según dijo, permanecieron durante meses bajo custodia del laboratorio cuestionado. Sus observaciones forman parte de la posición de la Cámara Forestal dentro del caso y no constituyen, por sí mismas, una conclusión judicial sobre posibles irregularidades.
El sector forestal prevé el peor año de su historia
El impacto de la incautación y destrucción de madera se suma a las dificultades que ya enfrenta la actividad forestal boliviana.
Según Riojas, durante junio las exportaciones del sector prácticamente se paralizaron y la mayor parte de julio también registró una fuerte interrupción. El gerente afirmó que agosto y septiembre fueron los peores meses de la historia del sector, de acuerdo con la evaluación de la Cámara Forestal.
Antes del conflicto, las exportaciones forestales bolivianas se situaban habitualmente entre 100 y 120 millones de dólares al año. Para la gestión actual, la proyección mencionada durante la entrevista es de aproximadamente 49,1 millones de dólares.
La caída no afecta únicamente a las ventas al exterior. Riojas explicó que las empresas tienen dificultades para mantener el flujo de caja necesario para financiar el trabajo en el campo y sostener la producción.
Esta contracción, añadió, también está contribuyendo al aumento de las importaciones, lo que podría llevar al sector forestal a registrar una balanza comercial negativa, después de mantener históricamente un saldo favorable.
Bolivia perdió más de dos tercios de sus mercados de exportación
La crisis también ha reducido el alcance internacional de los productos forestales bolivianos.
Riojas señaló que, antes del conflicto, el sector llegaba a 33 mercados internacionales, entre ellos Estados Unidos, China y países de la Unión Europea. Actualmente, según sus datos, las exportaciones alcanzarían apenas a unos 10 mercados.
El gerente atribuyó esta reducción al impacto comercial y reputacional que generó el caso de la madera incautada en Chile.
A su juicio, la controversia afecta a empresas que durante décadas construyeron relaciones comerciales y una imagen de calidad en el mercado internacional.
El representante empresarial advirtió que recuperar esos mercados puede tomar años. Recordó que otras crisis del sector, vinculadas a cambios normativos o problemas internos, requirieron aproximadamente cinco años para recuperar parte del terreno perdido.
Sin embargo, sostuvo que el escenario actual es diferente porque considera que la reputación de la madera boliviana quedó comprometida ante compradores internacionales.
Por ello, pidió al Gobierno impulsar acciones mediante embajadas, consulados y oficinas comerciales para promover la compra de productos forestales bolivianos y recuperar la confianza de los clientes.
La madera boliviana busca nuevas rutas de salida
La crisis en Arica también llevó a las empresas a diversificar sus rutas de exportación.
Riojas explicó que el puerto de Arica fue históricamente una de las principales salidas para la carga boliviana, debido a la infraestructura logística desarrollada durante décadas y a las condiciones de tránsito vinculadas al Tratado de 1904.
Ante las dificultades registradas en ese puerto, parte de las exportaciones comenzó a desviarse hacia Iquique, Perú y Brasil. Algunas empresas también recurrieron a puertos de Uruguay y Argentina.
El gerente de la Cámara Forestal destacó que en Iquique las operaciones continuaron con normalidad, según la información que maneja el sector, sin las demoras excesivas ni los resultados que cuestionan en el caso de Arica.
No obstante, reconoció que utilizar rutas alternativas puede elevar los costos logísticos y afectar la competitividad de las empresas.
Para Riojas, la experiencia deja una lección para la economía boliviana: no depender de un único puerto y contar con alternativas planificadas para evitar que una contingencia en una ruta comercial paralice las exportaciones.
La Cámara Forestal pide resarcimiento y una disculpa formal
La CFB considera que, si los nuevos análisis confirman que la madera estaba libre de las sustancias cuestionadas, correspondería reclamar una compensación por los daños ocasionados.
Riojas señaló que las empresas afectadas buscarían el resarcimiento por la madera destruida, además de los costos y multas relacionados con las navieras y las operaciones logísticas.
También pidió una disculpa o retractación formal dirigida individualmente a las 23 empresas afectadas, así como al sector forestal boliviano y al país.
Sin embargo, aclaró que las decisiones sobre posibles demandas contra el Estado chileno deberán ser tomadas por cada compañía una vez concluido el proceso penal relacionado con la madera.
La Cámara Forestal, según explicó, representa los intereses generales del sector, pero las empresas son las afectadas directas y deberán definir sus propias acciones legales.
El sector espera una respuesta de los gobiernos de Bolivia y Chile
Riojas manifestó que el sector forestal esperaba que el caso tuviera un lugar central en las conversaciones entre los presidentes de Bolivia y Chile.
Según dijo, el presidente boliviano Rodrigo Paz informó que el tema fue abordado en una reunión privada, pero la Cámara Forestal no contaba con detalles suficientes sobre el alcance de esa conversación.
El gerente pidió que el Estado boliviano asuma un papel activo en la defensa de las empresas y de la reputación del sector forestal nacional.
A su juicio, la respuesta institucional será importante para acelerar la recuperación comercial y evitar que el conflicto continúe afectando a los exportadores.
La crisis deja al sector frente a varios desafíos simultáneos: recuperar la madera que todavía no fue destruida, aclarar judicialmente las acusaciones, restablecer la confianza de los compradores y recuperar las rutas de exportación.
Mientras avanzan las actuaciones judiciales, la Cámara Forestal sostiene que la prioridad es demostrar la situación de la carga y establecer responsabilidades por las pérdidas económicas.
Para Riojas, el objetivo es evitar que una controversia en puertos chilenos termine provocando un daño prolongado a una actividad que durante años contribuyó a las exportaciones bolivianas.


