Amador Méndez Arancibia rompió el silencio desde la clandestinidad. El hombre de 69 años, buscado por la policía como el presunto cabecilla de una red que capta bolivianos para enviarlos al ejército ruso, difundió un video donde niega haber engañado a las víctimas.
“A mí me buscaron para que yo les consiga. Ellos voluntariamente, sabiendo todo, firmaron ese contrato”, asegura Méndez en la grabación. El acusado afirma estar avergonzado por la situación y exige la liberación de sus dos hermanos y un exyerno, encarcelados preventivamente en el penal de Palmasola.
Ofertas de trabajo que terminaron en la guerra
Las investigaciones de la Fiscalía cuentan una historia muy distinta. Según los testimonios de los familiares, Méndez ofrecía empleos de albañilería y pintura en Rusia con sueldos tentadores y ayuda migratoria.
Sin embargo, al llegar al destino, a los jóvenes les quitaban sus documentos, les hacían firmar papeles en un idioma que no entendían y los enviaban al frente de batalla. Un video grabado en marzo muestra a Méndez en la terminal de Santa Cruz mientras despedía a cinco de las víctimas.
Las cifras del caso
La justicia boliviana imputa el delito de trata de personas con fines de reclutamiento bélico. Hasta el momento, las autoridades identificaron a 26 bolivianos vinculados a las tropas rusas. Entre los afectados hay un fallecido, cuatro heridos y un joven repatriado.
Méndez mantiene una orden de aprehensión y una alerta migratoria en su contra. Las autoridades no descartan que haya cruzado la frontera hacia Brasil mientras la policía rastrea su paradero.


