El debate sobre el nuevo tipo de cambio flexible abrió posiciones contrapuestas entre economistas, que coinciden en que se trata de un cambio relevante en la economía, pero difieren en su interpretación.
Vicente Cuéllar consideró que la medida implica una devaluación del tipo de cambio, al señalar que el ajuste reduce el poder adquisitivo de la moneda nacional respecto al esquema anterior.
“Cualquier economista sabe que si se sube el tipo de cambio inmediatamente hay una pérdida de poder adquisitivo de la moneda”, afirmó, al sostener que el cambio era inevitable debido a la caída de las reservas internacionales.
El economista explicó que el anterior tipo de cambio fijo se volvió insostenible por la reducción de reservas y la escasez de dólares en el sistema financiero. “Era insostenible. Funcionó cuando teníamos reservas por encima de los 15.000 millones de dólares”, señaló.
En contraste, Javier Paz sostuvo que el ajuste ya se había reflejado en la economía antes de su oficialización, debido a la existencia de un mercado paralelo que influía en la formación de precios.
“Ese era el tipo de cambio oficial, pero nadie te vende dólares a 6,96”, afirmó, al señalar que en la práctica el mercado ya operaba con valores superiores.
Paz explicó que la economía funcionaba con un tipo de cambio implícito más alto, lo que ya había generado incrementos en productos importados. “El dólar valía 10 bolivianos en la realidad económica”, sostuvo.
El economista añadió que el nuevo esquema no introduce un cambio brusco, sino que formaliza una situación existente, y diferenció entre productos transables y no transables para explicar el impacto desigual en la economía.
“Los productos importados ya estaban ajustados a ese tipo de cambio”, indicó, al señalar que los precios en el mercado ya reflejaban esa realidad.
Pese a las diferencias, ambos coincidieron en que el nuevo régimen cambiario introduce mayor previsibilidad en la economía, aunque advirtieron que su impacto final en inflación y precios aún deberá evaluarse en los próximos meses.
En ese contexto, el debate queda abierto entre quienes consideran que el ajuste equivale a una devaluación y quienes sostienen que solo se trata del reconocimiento de un tipo de cambio que ya operaba en el mercado.


