Hack Fashion: jóvenes bolivianos transforman residuos orgánicos en prendas de moda sostenible
Jorge Pazos, de FabLab Santa Cruz, presenta Hack Fashion: una iniciativa que transforma cáscaras y residuos orgánicos en biomateriales para crear prendas y promover la moda sostenible en Bolivia.
Convertir cáscaras de naranja, plátano y otros residuos orgánicos en materiales para fabricar ropa es la propuesta de Hack Fashion, una iniciativa que combina tecnología, creatividad y sostenibilidad para explorar nuevas alternativas en la industria de la moda boliviana.
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El proyecto reúne a estudiantes de distintas universidades que experimentan con biomateriales, fabricación digital y diseño de prendas a partir de elementos que habitualmente terminan en la basura.
En entrevista con Asuntos Centrales, Jorge Pazos, director de FabLab Santa Cruz, explicó que la iniciativa busca demostrar que los residuos orgánicos pueden convertirse en materia prima para crear alternativas al cuero animal y desarrollar una nueva forma de entender la moda.
De las cáscaras de frutas a los cueros veganos
Hack Fashion está inspirado en el programa 3D Fashion Week, impulsado en 2017 por Della Varega en FabLab Perú. La experiencia propone aprovechar residuos domésticos y orgánicos para desarrollar biomateriales que puedan utilizarse en la confección de prendas y accesorios.
En Santa Cruz, los participantes trabajan con cáscaras de naranja, plátano y yuca para experimentar con la fabricación de cueros veganos.
La idea es aprovechar materiales que suelen desecharse, como las cáscaras que quedan después de preparar jugos en los mercados, y transformarlos en insumos para la industria textil.
«Estamos usando cáscara de naranja, cáscara de plátano y yuca para crear unos cueros veganos, tratando de reemplazar el uso de cuero animal», explicó Pazos.
La propuesta busca demostrar que la sostenibilidad también puede convertirse en una oportunidad para innovar y desarrollar nuevos productos.
Hack Fashion: 21 prendas creadas con tecnología y materiales alternativos
Uno de los resultados de esta experiencia es la elaboración de 21 prendas que fueron presentadas en un desfile organizado en las instalaciones de la Universidad Franz Tamayo, en Santa Cruz.
La muestra reúne diseños que incorporan materiales experimentales, componentes electrónicos, luces y elementos con movimiento.
El proceso no estuvo limitado a estudiantes de diseño. Participaron jóvenes de carreras como Psicología y Arquitectura, además de alumnos de distintas universidades.
Entre las instituciones involucradas se encuentran la Universidad Franz Tamayo, la Universidad Gabriel René Moreno y la EMI.
El objetivo fue trabajar de manera colaborativa y demostrar que la innovación puede surgir del encuentro entre distintas disciplinas.
Fabricación digital: impresoras 3D y cortadoras láser en la moda
La tecnología tuvo un papel central en el desarrollo de las prendas.
Los participantes utilizaron impresoras 3D y cortadoras láser para experimentar con texturas, patrones y estructuras que luego fueron incorporadas a los diseños.
Pazos explicó que los jóvenes aprendieron desde cero técnicas de confección, patronaje y fabricación digital.
Uno de los ejemplos fue la reproducción de texturas similares a la piel de serpiente sin utilizar tintes, mediante herramientas de corte y fabricación digital.
La experiencia permitió integrar tecnología y creatividad desde las primeras etapas del proceso, en lugar de limitar la innovación a los materiales utilizados.
Los desafíos de fabricar cuero vegano
Aunque los resultados son prometedores, el desarrollo de biomateriales todavía enfrenta dificultades técnicas.
Uno de los principales desafíos es conseguir materiales resistentes y flexibles que puedan utilizarse en prendas de vestir sin romperse o resultar incómodos para quienes los llevan.
Pazos señaló que los cueros veganos elaborados a partir de residuos orgánicos tienen una vida útil limitada porque son biodegradables.
La meta del laboratorio es conseguir materiales que puedan mantener sus propiedades durante aproximadamente dos años.
También mencionó experiencias desarrolladas en La Paz con biomateriales elaborados a partir de concha, donde uno de los retos consiste en alcanzar la elasticidad necesaria para que las prendas no resulten rígidas sobre la piel.
Estas limitaciones muestran que la investigación todavía requiere experimentación para conseguir materiales que puedan competir con las alternativas tradicionales.
¿Puede Bolivia desarrollar una industria de moda sostenible?
Más allá del desfile, Hack Fashion busca abrir oportunidades para que la experimentación se convierta en emprendimientos y alternativas reales para la industria textil boliviana.
Pazos recordó que en el país ya existen iniciativas de upcycling, una práctica que consiste en reutilizar ropa antigua para transformarla en nuevas prendas.
Sin embargo, la propuesta de FabLab Santa Cruz busca avanzar un paso más: fabricar materiales desde cero a partir de residuos orgánicos y desarrollar una marca de ropa sostenible creada por jóvenes bolivianos.
El proyecto pretende reunir a estudiantes, universidades, laboratorios y marcas en un sistema de colaboración que permita desarrollar productos con identidad propia.
«Sería espectacular que a nivel mundial tengamos nosotros una marca hecha en Bolivia por bolivianos con moda sostenible», expresó Pazos.
Hack Fashion plantea así una posibilidad para conectar innovación tecnológica, economía circular y emprendimiento. Lo que hoy son cáscaras y residuos de los mercados podría convertirse en materia prima para una nueva generación de diseñadores y emprendedores.
La iniciativa deja una pregunta abierta para la industria boliviana: ¿puede la basura convertirse en el punto de partida de una nueva forma de producir y consumir moda?


