Representantes de la industria, el sector exportador y las micro, pequeñas y medianas empresas coincidieron en que el nuevo régimen de tipo de cambio flotante era una medida que debía adoptarse ante la realidad del mercado. Sin embargo, advirtieron que el desafío ahora será garantizar el ingreso de divisas, generar seguridad jurídica y evitar que el incremento de costos derive en mayor inflación. El presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Gonzalo Morales, sostuvo que el ajuste responde a una necesidad económica, ya que el tipo de cambio oficial debía reflejar las condiciones reales del mercado.
“Esta era una medida necesaria que tenía que haber tomado el Gobierno; se debe sincerar el tipo de cambio oficial de nuestro país, pero esto tiene que estar de acuerdo a la realidad económica de Bolivia“, afirmó Morales.
No obstante, señaló que la medida debe ir acompañada por acciones que permitan garantizar la disponibilidad de dólares para que las empresas puedan cumplir con sus pagos al exterior y acceder a insumos.
Morales indicó que, además de normalizar el mercado cambiario, el país necesita aumentar la generación de divisas mediante una mayor oferta exportable. En ese sentido, propuso impulsar la industrialización y promover exportaciones con valor agregado, acompañadas por una nueva ley de inversiones que fortalezca la seguridad jurídica y atraiga capitales nacionales y extranjeros.
Exportadores ven mayor certidumbre
El presidente de la Cámara Nacional de Exportadores de Bolivia (CANEB), Oswaldo Barriga, afirmó que el sector ya operaba desde hace más de un año con un dólar superior al oficial, por lo que considera que el nuevo esquema aporta previsibilidad para las operaciones comerciales.
“Hoy por hoy es muy importante tener certidumbre con respecto al tipo de cambio, porque de esa manera podemos negociar mejor nuestras operaciones“, señaló.
Barriga explicó que las empresas exportadoras requieren ingresar sus divisas al país para cubrir salarios, impuestos, servicios y otros costos operativos, por lo que rechazó que el sector mantenga deliberadamente recursos en el exterior.
Añadió que un tipo de cambio más cercano a la realidad mejora la competitividad de los productos bolivianos en los mercados internacionales, aunque insistió en que todavía se requieren medidas complementarias, como la liberación de exportaciones, mayor seguridad jurídica y reformas para incentivar inversiones, especialmente en minería.
Industria anticipa incremento gradual de costos
Respecto al impacto sobre la producción, Morales explicó que la industria ya venía adquiriendo materias primas al tipo de cambio paralelo, por lo que el efecto inmediato será limitado.
Sin embargo, advirtió que en el mediano y largo plazo sí se reflejará un incremento en los costos de producción debido al pago de aranceles e importaciones con el nuevo valor del dólar.
“Vamos a tener que empezar a pagar los aranceles de materias primas y de equipos con el nuevo tipo de cambio, por supuesto que va a tener una afectación en los costos de producción“, indicó.
Mipymes advierten presión sobre los precios
Desde la Confederación Nacional de la Micro y Pequeña Empresa (Conamype), su presidente Edwin Fernández coincidió en que el ajuste cambiario era una medida esperada, aunque alertó que tendrá efectos sobre los costos de producción, principalmente en sectores que dependen de insumos importados.
“Esta medida afecta directamente los costos de la materia prima y, por ende, también van a subir los precios“, manifestó.
Fernández recordó que el sector había solicitado previamente créditos para reactivar la actividad económica tras las pérdidas ocasionadas por los bloqueos, además de mesas de diálogo para atender la situación de las pequeñas empresas.
Sobre las advertencias de algunos economistas respecto a una pérdida del poder adquisitivo, Barriga consideró que el deterioro ocurrió cuando desapareció el acceso al dólar oficial y el mercado comenzó a operar con un tipo de cambio paralelo.
“Ese 40% se perdió hace más de un año, cuando empezó de manera formal la devaluación del dólar por la falta de divisas“, sostuvo.
Por su parte, Fernández coincidió en que habrá un impacto económico, aunque estimó que no alcanzará la magnitud planteada por algunos analistas.


